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ANSIEDAD

Si Freud viviera, estaría buscando laburo.

POR Redacción

Trafiqué armas para el IRA (ejército republicano irlandés) junto a mi banda de amigos, montado en una Harley Davidson. Llegué a Presidente de los EEUU sin que me votara nadie. Tomé whisky y fumé sin parar mientras manejaba el departamento creativo de la agencia de publicidad más famosa del mundo. Conquisté mares, tierras, le rendí tributo a los dioses y me acosté con mis dos mujeres vikingas.

Foto vía: okdiario.com

Fui un mafioso y un padre presente, fanático de la lasagna y los cannoli, que mató gente escudado detrás de un negocio de recolección de basura. Un día me transformé en informante del FBI y entregué a los delincuentes más buscados del mundo, uno por uno, para estar cerca de mi hija a quien abandoné de pequeña. Decidí sobre la vida de cientos de pacientes bajo el efecto de los tranquilizantes. Falsifiqué mi título de abogado en Harvard mientras ocupaba un lugar destacado en uno de los bufetes más importantes de New York.

Foto vía: usanetwork.com

Y ahora soy Ray Donovan: el que le resuelve los problemas a estrellas y millonarios de LA junto a una socia lesbiana y otro socio ex Mossad. Estoy casado con mi novia de la infancia, tengo dos hijos adolescentes que están completamente perdidos, varias amantes, un padre estafador, un hermano con mal de parkinson que regentea un gimnasio de boxeo y otro que fue abusado por un sacerdote.

Foto vía: digitalstudioindia.com

Las series son ese invento genial que calman la locura diaria y nos transportan adonde queremos ir para volver sanos y salvos todas las noches a nuestra propia habitación, al sofá del living o al lugar favorito de nuestra casa. A los psicólogos les llegó su Netflix, su HBO Go, su Fox Play. Es que por unos pocos dólares mensuales, tenemos la terapia más barata del mundo al alcance del control remoto.

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