SUSCRIBIRSE

EDUCACIÓN

Lazló Polgár comprobó que genio no se nace, sino que se hace.

POR Andrés “Pirin” Maino
Chess Daily News

Lászlo Polgár, era un joven maestro de escuela húngaro cuando un asunto comenzó a obsesionarlo.

Había estudiado cientos de biografías de gente notable y creía haber descubierto dos características comunes: la estimulación y la especialización desde muy pequeños. Estaba convencido que “genio no se nace sino que se hace”. Compartió sus especulaciones en el libro “Criar genios!” que concluía con una especie de Tinder impreso donde Lászlo pedía una novia para comprobar empíricamente su teoría.

fotovia:reddit.com 

Klara, una joven docente ucraniana, se enamoró de la idea, y suponemos que en algún momento también se habrá enamorado de Lászlo.

Se casaron en la Unión Soviética y en lugar de hacer planes para comprar el primer Lada 0Km se entregaron en cuerpo y alma a su experimento familiar. Sus hijos sería sus conejillos de indias. Resultaron tres conejillas. Susan, Sofía y Judit nacieron entre 1969 y 1976. Como primer paso del experimento las niñas no irían al colegio. El hogar/escuela de los Polgár funcionaba a tiempo completo. El timbre de la puerta reemplazaba al del recreo.

Susan, la primera, fue criada con el esperanto como lengua materna. Su especialización iban a ser las matemáticas, pero un día sus padres descubrieron que la niña estaba fascinada con el ajedrez, disciplina de la que Lászlo era aficionado.  Entoces los Polgár decidieron cambiar el enfoque. No sólo querían demostrar que genio se hace, además, iban a demostrar que las mujeres podían jugar al ajedrez igual o mejor que los hombres. Compraron unos diez mil libros sobre el tema y se pusieron a estudiarlos. El ajedrez pasó a ser una materia fundamental en la casa escuela, al mismo nivel que el de las matemáticas o la lengua.

fotovia: ruthfilms.com

Los resultados fueron asombrosos. Desde el punto de vista pedagógico aprobaban los exámenes anuales en colegios oficiales con los mejores promedios. Las tres hablan varios idiomas como el húngaro, esperanto, ruso, inglés, hebreo, alemán y algo de español. Susan, la mayor, ganó el torneo de Bucarest para niñas menores de 11 años cuando tenía apenas 5. A los 15 era la mejor ajedrecista (femenina) del mundo y tuvo que superar los boicots del bloque comunista que le impedían competir y batallar contra la discriminación que le hacían los hombres a los que apabulló hasta consagrarse como Gran Maestra Internacional. La del medio, Sofía nunca quiso ser profesional, pero hasta los 18 años ganó a muchos hombres y llegó a ser Maestra Internacional. Y Judit la más chica, pero la mejor de las tres, fue la persona más joven (hombre o mujer) en consagrarse Gran Maestro y es la única mujer en la historia que estuvo entre los 10 mejores ajedrecistas del mundo.

fotovia: tabladeflandes.com

El experimento que imáginó Lászlo y acompañó Klara tenía un alto riesgo de salir mal. Sin embargo, cada tanto aparece alguna pareja dispuesta a repetirlo. El Gran Maestro Internacional Peter Lekó, también de origen húngaro, fue criado con el método Polgár.

fotovia: chessdailynews.com

Más allá de los resultados verificados, ninguna de las tres hermanas se considera un genio. Susan vive en los Estados Unidos donde enseña ajedrez y escribe libros. Sofía se casó con un gran maestro israelí y se dedica al arte y al diseño. Judit fue madre pero continúa en actividad. Las Polgár dicen estar muy agradecida por la educación recibida de sus padres. Nunca sintieron que llevaban una vida anormal. Simplemente  tuvieron una vida inusual. Lászlo y Klara Polgár, viven plácidamente en Canadá.

fotovia: quora.com 

  • ¿ESTA NOTA TE GUSTÓ
  • votos_r1_c1_s1
  • votos_r1_c1_s1
  • votos_r1_c1_s1
  • votos_r1_c1_s1
  • votos_r1_c1_s1

COMENTARIOS