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ENTREPRENEUR

El hombre que vende 2300 millones de cafés por año en el mundo.

POR Redacción

Años atrás, el medio satírico The Onion se reía del crecimiento descontrolado que llevó a Starbucks de 2 mil cafeterías, a las 21 mil actuales, con más de 300 mil empleados en el mundo entero. Esta es la historia de Howard Schultz, quien llevó a Starbucks a lo más alto, quien vio su caída y también la reconvirtió.

En la década del ´70, mientras Howard Schultz cursaba sus estudios con un gran esfuerzo económico por parte de sus padres, Starbucks nacía en el histórico mercado de Pike Place en Seattle, Washington, como una pequeña tienda de venta de cafés de importación. Un negocio muy difícil, teniendo en cuenta que se trataba de un país poco acostumbrado al consumo del café.

Foto vía: zone8.vn

Una década después, más precisamente en 1982, Howard Schultz se incorporó a la empresa como director de marketing y ese mismo año, durante un viaje a Italia, descubrió el famoso café expresso y el entramado cultural que rodeaba el consumo del café en Europa. “Mi conclusión fue que no solamente serviríamos cafés, sino que además crearíamos un ambiente en el que la intimidad de la relación con el espacio y la experiencia del café pudiera cobrar vida”, afirmó tiempo atrás en su autobiografía.

Foto vía: 2.bp.blogspot.com

Pero no le resultó fácil convencer a sus superiores. A los que sí convenció cinco años después, fue a varios inversores para comprar Starbucks por 3,8 millones de dólares y, de esta manera, Schultz sentó las bases de lo que muy pronto se convertiría en un verdadero imperio. Por un lado, incorporó una serie de productos más al gusto de la tradición europea (capuchinos, mocas, lattes, macchiatos) y, por otro, diseñó el interior de los locales para que le gente tuviera la sensación de estar en su segundo hogar. Le dio una identidad propia a la experiencia.

La decoración, el mobiliario, el color, incluso la música, tenían esa función de salir del lugar de “una simple cafetería”. Convencido de su idea y seguro que ganaría más dinero ofreciendo café al paso a los estadounidenses, el éxito no se hizo esperar. Seattle aceptó rápidamente este nuevo concepto, las tiendas empezaron a multiplicarse por todo Estados Unidos, en pocos años la compañía llegó a cotizar en Bolsa, la marca se hizo imparable y planeó su desembarco internacional. En 2007 Starbucks era uno de los principales proveedores y tostadores de café del mundo.

Foto vía: greenpeardiaries.blogspot.com.ar

Si algo caracterizó a la empresa de Schultz, aparte de la pasión por el café, fue la responsabilidad social. Starbucks es una embanderada de importantes iniciativas para contribuir a mejorar la vida de los proveedores de café y proteger el medioambiente de las zonas donde se cultiva. “Parte de nuestros ingresos los destinamos a proyectos sociales y medioambientales en estas comunidades”. 

Obviamente, como cualquier multinacional, tiene sus detractores. En Mayo de 2015, el artista Neil Young escribió la canción “A Rock Star Bucks a Coffee Shop” criticando a la empresa por sus prácticas contra los agricultores y por usar organismos genéticamente modificados en la agricultura.

Foto vía: s5.favim.com

Retrocedamos al 2008, cuando Howard Schultz, el emprendedor oriundo de Nueva York, decidió ocupar de nuevo el cargo de CEO. Ocho años antes, lo había dejado para asumir la presidencia y la estrategia global. “Tras dirigir las operaciones diarias durante casi 15 años, algo en mi interior había cambiado. Mi trabajo ya no significaba el desafío que había sido. Seguía sintiendo la misma pasión de siempre por Starbucks, pero también estaba un poco aburrido”, fue otra de las cosas que relató en su autobiografía.

La mayoría coincide que, sin su vuelta, nunca se hubiera enderezado el rumbo de esta compañía que estaba a la deriva. Ya que después de tanto éxito, Starbucks se había sumido en una profunda crisis, con una baja de resultados en 2006 y 2007, que tuvo su punto culminante en abril de 2008 cuando los ingresos globales cayeron un 26%. “Habíamos quedado atrapados en un círculo vicioso que celebraba la velocidad de las ventas, en lugar de lo que vendíamos”.

Foto vía: corngoblin.files.com

Una de las claves por las que Starbucks resucitó de la mano del emprendedor que inventó este concepto, fue el tiempo que se le dedicó a los empleados con el propósito de recuperar su confianza y los valores del negocio. Por algo muy simple: la marca se hace fuerte cuando la experiencia que se le ofrece a los usuarios en los establecimientos es única e irrepetible. Y ahí, los anfitriones juegan un valor fundamental.

Howard Schultz está casado con la diseñadora de interiores Sheri Kersch, su compañera desde 1978 y tienen dos hijos. Es uno de los hombres más ricos del mundo y, aunque posee varias casas, su residencia habitual se encuentra en Seattle. Fanático del baloncesto, fue propietario de los Seattle SuperSonics.

Doble (por el café y el tiro al aro).

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