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Querés saber cuál es el partido que va a cambiar la política? Si me das un 10% te lo digo.

POR Editorial

El Partido de la Red nació luego que Santiago Siri participara del Foro Económico Mundial, donde escuchó una frase que lo marcaría a fuego: “hay que hackear la política”.

Junto a una nueva generación de líderes, intenta convertir una opinión en internet en una acción política concreta. Sin turbios intermediarios.

En sólo una década, Santiago Siri creó una decena de emprendimientos en Internet. A los 18, fundó una exitosa compañía de videojuegos y años después era uno de los socios de Grupo 42, una empresa de tecnología dedicada a crear software innovador inspirado por el espíritu creativo Latinoamericano.

En 2012, el Foro Económico Mundial lo eligió Global Shaper, una distinción que sólo reciben jóvenes de menos de 30 años, de potenciales excepcionales, logros e impulso por hacer una contribución a sus comunidades.

Entre los últimos emprendimientos que llevó a cabo se encuentra “El Partido de la Red”, el cual nació en mayo de 2012 de una conversación con Esteban Brenman, después que Santiago volviera de participar del Foro Económico Mundial, en Davos, donde escuchó una frase que lo marcaría a fuego: “hay que hackear la política”.

De esas charlas, a las que se fueron sumando activistas de la sociedad civil, militantes de la política, emprendedores tecnológícos, profesionales de la educación y la comunicación social o politólogos como Pia Mancini, surgió la idea de crear un software con el potencial de hackear el sistema político partidario actual y transformarlo.

Un espacio que vincule a las personas con la política, mediante una plataforma online, para que la gente pueda votar a favor o en contra de un proyecto de ley y que los legisladores que pertenezcan alPartido de la Red lo impulsen en el recinto legislativo.

Algo que en otra época hubiera sonado utópico, pero que hoy, gracias a la amplificación que logran las Redes Sociales, donde las personas influyen y se transformaron en una especie de militantes de sí mismos, la participación activa tomó otro sentido.

En este punto es que se hace fuerte el Partido de la Red: en pasar de convertir una opinión en internet, en una acción política concreta. Pero dejemos que sea el mismo Santiago quien explique los sentimientos encontrados que generan emprender en una arena tan distinta al mundo privado:

“Emprender siempre tiene un rasgo de ingenuidad: uno nunca sabe del todo sobre el desafío que elige encarar. Y en política, este fenómeno de encontrarse con una realidad que supera toda expectativa fue muy contundente. En ambos sentidos: me encontré frente a un mundo de mucha decepción por descubrir con certeza de que se trata de un espacio que acepta convivir con un grado de mediocridad notable. Cuando empezamos a avanzar con el PdR, no tardó en aparecer gente que nos quiso sobornar ofreciendo firmas truchas para lograr la personería, tentar con fajos de billetes creyendo que alguno de los comprometidos con esto se tentaría, sufrir campañas sucias con difamaciones que indignan por lo absurdas y violentamente exageradas, y una serie de golpes bajos que revela que quienes muchos que anhelan el poder son capaces de cualquier cosa.

Pero también, esa ingenuidad hace que uno se sorprenda profundamente cuando descubre que existe una cantidad inmensa de pibes, en toda la ciudad que están dispuestos a sacrificar todos los Viernes de cada semana porque creen que vale la pena tener una mejor democracia, que te sorprenden con su inmensa capacidad creativa armando piezas para la campaña o que se abren a las conversaciones más estimulantes para apreciar el impacto que se puede hacer realmente si consideramos a las herramientas digitales a la hora de activar nuestra sociedad.

Elijo seguir en este camino, porque sinceramente creo que una mejor democracia sólo es posible con mejores ciudadanos y que mejores ciudadanos sólo son posibles con mejor y más participación, y nada ha hecho al mundo tan participativo en todos los planos como la propia red. Lo creo profundamente y siento un entusiasmo inmenso cuando veo que no estoy sólo en esa búsqueda. Cuando empezamos el PdR apuntábamos a generar un cambio en Buenos Aires y tal vez en algun otro lugar del mundo. Lo cierto es que el impacto del PdR fue mucho más grande de lo esperado fuera del país: estamos realmente recorriendo un terreno donde aún hay muy pero muy pocos casos similares en el mundo. Y por eso hemos tenido el privilegio de compartir nuestra experiencia en más de 4 continentes y frente a personas de inmenso peso en el mundo.

Siendo éste apenas el principio del camino, admito que muchas veces siento frustración por saber que encarar cosas en el plano de la política implica exponerse a un trato difícil por parte de la sociedad. Hay mucha desconfianza e, incluso a veces, el enemigo a superar puede ser uno mismo. El problema más trágico de nuestro sistema político es la forma en que estimula hasta el extremo el ego de sus actores. Por eso, siempre trato de mantener mi curiosidad encendida y enfocarme en las ideas antes que en las personas: estamos en un momento de tanta innovación y ebullición creativa que no considerar el potencial que ponen sobre la mesa nuevas tecnologías como Bitcoin o el software Democracyos que hacemos para el PdR y otros movimientos del mundo (por ejemplo el partido Podemos que triunfó en las últimas elecciones europeas) es un claro error cuando uno se pone a contemplar el mundo hacia el que estamos yendo (versus el que dejamos atrás). Quiero una forma de pensar y construir el país que deje de una de vez por todas de conducir mirando al espejo retrovisor para poder concretar un futuro que valga la pena.

Me leo, y tengo miedo de sonar como tantos de los políticos que terminé conociendo nada más que para decepcionarme por lo vacías de sus promesas. Por eso, como dicen a veces, mejor que contar es mostrar. Nada habla tan bien del PdR como dos.partidodelared.org. Ya debatimos más de 150 leyes, informamos a la ciudadanía sobre lo que realmente se hace en la legislatura: validar que el debate es más importante que el voto bajo un sistema que realmente incentiva buenos argumentos y luchar para que el PdR como partido pueda garantizar un voto genuino. Saber que hicimos y trabajamos para que todo eso sea posible, que cumplimos con nuestra promesa de campaña y que ha pesar de no lograr la banca nos hicimos cargo de nuestra promesa, me hace sentir muy pleno sobre la dirección que elegimos tomar.

Teniendo 30 años y entendiendo que la política se mueve a velocidades glaciales, puedo ver que éste es un camino de largo plazo. Pero cuando todas las semanas estoy votando en un software libre que es para todos, no tengo duda que esto es apenas el prólogo de algo que sólo puede crecer. Soy de una generación nativa digital y nativa democrática. Tenemos armas de conocimiento e ideas que apuntan a descentralizar al poder como nunca antes. Que nadie pretenda confundirla con las juventudes de otras épocas”.

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