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ESPERANZA

Si la Semana Santa significa vacaciones o un huevo de Pascua, este post no es para vos.

POR Redacción

Es el día más importante y más alegre, ya que Jesús venció a la muerte. La Resurrección es el fundamento de la fe, ya que en ella se basa la promesa de la salvación del mundo. 

Pascua es esperanza porque se trata del paso de la muerte a la vida.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, termina con el Domingo de Pascua y es, probablemente, la más antigua conmemoración cristiana que celebra la resurrección de Jesucristo.

 
Sin embargo, para muchos, se trata sólo de una oportunidad de descanso o de rituales comerciales.

El nombre Pascua viene del arameo pasha, en hebraico pesah. Su significado etimológico es incierto, sin embargo, el más aceptado es el que adquirió en el hebraico bíblico: “saltar”, “pasar adelante”.

Recordar algunos aspectos de la Pascua Judía ayuda a esclarecer la comprensión de la Pascua Cristiana. El pueblo hebreo celebra las Pascuas en conmemoración de la víspera del éxodo de la opresión egipcia en busca de la Tierra prometida por Dios a Abraham.

Se trata del nacimiento del pueblo como tal.

Para los cristianos, la Pascua es el paso de Cristo de la muerte a la vida y es la más importante de sus fiestas. El Domingo anterior a la Pascua Judía, Jesús llega a Jerusalén para celebrar esta fiesta con sus discípulos.

Si bien la predicación de Jesús se mantuvo en el marco del judaísmo de su época y que el núcleo de dicha predicación era el anuncio del Reino de Dios, al llegar es recibido como Mesías pero, a la semana, es condenado a muerte y crucificado.

Extraña un final tan cruel, cuando sus enseñanzas éticas siempre estuvieron basadas en el amor al prójimo, el amor al desválido de quien no se puede recibir contraprestación, el amor al enemigo o la renuncia a los bienes materiales.

A su muerte, sus seguidores se dispersaron, pero poco después vivieron colectivamente una experiencia que les llevó a creer que había resucitado y que regresaría en un plazo breve para establecer el Reino de Dios que había predicado en vida.

Por eso lo importante de este tiempo no es recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Hay que celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros.

La Semana Santa fue su última semana en la tierra y su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios, con esperanza de que existe una vida más completa.

De que hay algo más, que a simple vista no se ve.

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