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FASHION

Al fin Google entendió que esos anteojos inteligentes pero horribles los tenía que producir alguien con buen gusto.

POR Editorial

El gigante tecnológico anunció su alianza para producir los Google Glass con el conglomerado italiano de lentes Luxottica, que licencia las marcas Ray-Ban, Oakley y Chanel, entre otras.
Se suma a la moda de reclutar diseñadores de vanguardia, como lo hicieron Apple, Intel, Samsung y Nike 

Google Glass se perfila como el producto tecnológico de mayor crecimiento de los próximos tiempos. Pero para que ésto suceda, se requiere una mayor colaboración con el mundo de la moda, el que tiene la difícil tarea de hacer de estos productos un objeto deseable para el gran público.

Que los Google Glass sigan funcionando como un prototipo o un concept y no hayan salido a la venta aún, no es casualidad. El misterio se develó hace pocos dias, cuando el gigante tecnológico anunció su alianza con el conglomerado italiano de lentes Luxottica, que licencia las marcas Ray-Ban, Oakley, Burberry, Chanel y Paul Smith.

Por ahora, el acuerdo apuntaría a producir versiones de Google Glass diseñadas por Oakley, directamente dirigidas a los atletas, y Ray-Ban, con el objetivo de conquistar a los hipsters.

Ahondemos en los últimos acontecimientos del mercado, para entender aún más este fenómeno, Tras la baja en la venta de Smartphones, los grandes fabricantes de tecnología comenzaron a explorar nuevos productos que pudieran convertirse en otras fuentes de ingresos .

Así nació la idea de vincularlos con gadgets que maximicen funciones a través de Internet. Como resultado de esa búsqueda, surgieron las pulseras de ejercicio como Nike + fuelband, relojes inteligentes como el Galaxy Gear y las lentes de las que hablamos: las Google Glass.

Una de las empresas más exitosas en la creación de estos nuevos productos se llama Nest y se dedica a fabricar electrodomésticos inteligentes altamente estilizados.

El equipo de diseñadores de esta empresa que -oh casualidad fue adquirida por Google a principios de año- sostiene que la razón de su éxito va más allá de la tecnología que utilizan para interconectar a los aparatos del hogar. El suceso está en el diseño simple y elegante de sus productos.

Unos párrafos atrás nombramos al Galaxy Gear. Samsung fue el pionero en lanzar un reloj inteligente de este tipo. Todo muy lindo hasta que llegó al punto de venta: el producto no tuvo la recepción que se esperaba entre la gente. Qué quiere decir ésto? Que la mayoría se sorprende, pero no al punto de hacerlo parte de su vida cotidiana.

La respuesta del sector a estas deficiencias es la contratación de nuevos diseñadores, no de programas, sino de diseño.

El año pasado Apple sumó a sus filas a Paul Deneve, el ex gerente general Yves Saint Laurent, como vicepresidente de proyectos especiales. Deneve será el encargado de supervisar el diseño del iWatch como un bien de consumo masivo y no sólo como un dispositivo tecnológico inalcanzable.

Intel no se queda atrás en la carrera por formar alianzas con el mundo de la moda. El fabricante de microchips contrató a Humberto Leon & Carol Lim– los diseñadores detrás de la marca Kenzo- para que se encarguen del diseño de su nueva pulsera inteligente.

La conclusión es simple.

Las empresas de tecnología entiendieron que si sus programadores no trabajan en conjunto con los diseñadores de moda desde las etapas más tempranas del desarrollo de los productos, esos productos tardarán en ver la luz o, lo que es peor, fracasarán estrepitosamente.

Sólo así se asegurarán de que el producto final no sea una pieza de ropa a la que se le agregó un chip sólo para cobrar más. Pero más importante aún, es que la gente sigue siendo la que marca la moda a pesar de los avances tecnológicos.

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