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FASHION

“Nadie quiere ver gordas en la pasarela. Que sigan comiendo frente a la tv, mientras maldicen a las modelos delgadas.”

POR Editorial

Karl Lagerfeld tiene un talento tan indiscutible, como una lengua filosa. Sus declaraciones discriminatorias y sus polémicas críticas hacia las mujeres con sobrepeso, despiertan la ira de muchos.
Parece ser que se olvidó de su pasado

“Nadie quiere ver gordas en las pasarelas”. Irónico, muy irónico.

Entre tantos comentarios desafortunados, ésto fue lo que dijo Karl Lagerfeld, uno de los más afamados y controvertidos artistas de la industria de la moda.

Todo muy lindo y, de alguna manera, alineado a la filosofía del mundo de la pasarela, salvo por un pequeño detalle: este diseñador alemán -actual director creativo de Chanel y Fendi tuvo un pasado de excesos.

De exceso de Chucrut (entre otras cosas), ya que durante mucho tiempo, este ex gordito pelilargo paseó por las calles de París meneando su fat ass al ritmo de su icónico abanico.

Mi pasado me condena. La explicación a su transformación es lo más curioso de todo. Fue el deseo de vestir los trajes de Hedi Slimane entonces diseñador de Dior Homme y abanderado de la moda skinny- lo que impulsó a Lagerfeld a bajar 36 kilos en 13 meses.


Por supuesto, imposible entrar en esos chupines híper ajustadísimos que le cortan la respiración a cualquiera de nosotras, simples mortales y pecadoras que amamos el chocolate y un buen Big Mac.

Una moda andrógina a puro Black & White que va de la mano con su propia visión estética, convertida en marca registrada y en un “must” desde hace muchos años.

Fetiche si los hay, sus diseños elitistas y excéntricos provocan suspiros en todas las mujeres. ¿Quién no querría tener, alguna vez en su vida, un vestido Chanel? 

Polite, yo? Nadie critica el gusto sublime del Kaiser pero la dieta del Dr. Jean-Claude Houdret le provocó, además, la baja de algunas neuronas.
Repetidas veces fue repudiado y denunciado por asociaciones feministas en contra de la discriminación pero, aún así, continúa y arremete con comentarios demasiado duros para hacerlos públicamente, afirmando que “un poco de disciplina alimentaria aliviaría a la seguridad social”.
De esta manera, reafirma los dichos en su libro “The world according to Karl”. Sin palabras.

Varios personajes –elite incluida- entran en la bolsa, convirtiéndose en el blanco perfecto de sus críticas. De hecho, en un programa de TV afirmó que Adele estaba “un poco demasiado gorda”aunque, sus disculpas posteriores -sustentadas en supuestas frases fuera de contexto- no alcanzaron a suavizar un comentario tan poco feliz.

Caer en la teoría de que todo esto sucede porque el diseñador odia lo que una vez fue, suena a psicoanálisis barato. Aunque un poco de memoria no le vendría mal a Karl, no?

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