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HEROES

Bucky es un héroe desconocido al estilo Avengers.

POR Néstor Ortiz
Mental Floss

Buck Fuller, el hombre que nos hizo ver distinto.

Al final de Avengers: Endgame, cuando Steve Rogers le entrega el título de Capitán América a Sam Wilson en lugar de a su viejo amigo, no pocos se decepcionaron con la elección. Curiosamente, además del “Soldado del Invierno”, existe otro Bucky, uno más relevante, uno que nos salvó de la fealdad y de la funcionalidad básica, se trata de Bucky, el arquitecto.

Fotovía. Marvel

 

En 1927, Richard Buckminster Fuller, americano de 32 años, estaba en quiebra y sin trabajo. Su hija menor Alexandra murió de polio y meningitis espinal, agravadas por el frío de una casa pobre de Chicago. Al sentirse responsable, se refugió en la bebida y estuvo punto de suicidarse. Pero en lugar de eso, decidió iniciar su proyecto de vida: “un experimento, para descubrir si un individuo puede contribuir a cambiar el mundo y beneficiar a toda la humanidad”.

Fotovía: BFlorg

Y lo logró, porque a este Bucky le debemos algunas geniales contribuciones a la ingeniería, el diseño y la arquitectura, donde sobresalen las cúpulas geodésicas y lo que se puede considerar el primer esfuerzo humano por construir un edificio autónomo. Además toda su filosofía, centrada en el uso eficiente y responsable de la energía y la materia prima, lo convierte en uno de los primeros y más grandes activistas ambientales.

Fotovía: Gizmodo

Al igual que el personaje ficticio creado por Simon y Kirby, este soldado del invierno de la vida real sirvió durante un tiempo en la Unión Soviética. Pero él no mató enemigos, sino que salvó a muchas personas de morir congeladas con su diseño de casa Dymaxion, aplicado a hogares temporales durante la Segunda Guerra Mundial.

Fotovía:Architectural Digest

A lo mejor Disney no le perdonó al personaje, interpretado por Sebastian Stan, el haberle servido a los “malos” durante un tiempo y prefirió una opción más cercana a la de los cómics contemporáneos, más atentos a mostrar diversidad que los clásicos. Pero Bucky –el de verdad– no necesitó de un escudo de vibranium, si no de una estructura de aluminio para protegernos y dejarnos un mejor mundo. 

Un verdadero Capitán América. 

¡Gracias Bucky!

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