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HEROES

MVP de la vida

POR Andrés “Pirin” Maino
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Nació en una familia de basquetbolistas. En la capital del básquet. En Bahía Blanca, a más de 650 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, se aprende a picar la pelota antes que a patearla.

A los 18 años tuvo la oportunidad de hacerse profesional y la tomó, a pesar del llanto de su madre que le reclamaba un estudio universitario para “ser alguien en la vida”. Cargó todas esas dudas en la mochila y viajó 1.500 kilómetros desde Bahía Blanca a La Rioja, en el norte argentino.

Desde el primer día, Emanuel Ginóbili prometió esforzarse para dejarlo todo, para no aflojar hasta ser su mejor versión.

fotovia:ole.com.ar

Y llegaría alto, muy alto. Primero para dar el estirón tardío que lo llevó hasta el metro noventa y ocho y le aseguró una altura competitiva para la disciplina. Después para consagrarse como el mejor en cada equipo en el que jugó. Pero no lo hizo solo. Con sus amigos de Bahía Blanca y del resto del país sería parte de la Generación Dorada. La inolvidable selección que destronaría a las superpotencias del básquet y se alzaría con el oro en las Olimpíadas de Atenas.

fotovia: infobae

Siete años después de haber llegado a La Rioja recibió una nueva oportunidad, esta vez en la NBA. El sueño de todo basquetbolista en cualquier rincón del planeta.

Y allí también, junto a Parker y Duncan, bajo la batuta de Greg Popovich escribirían la historia grande de los Spurs al conformar uno de los equipos más exitosos de la liga. El resumen dice que fueron 16 años, 4 anillos de oro y el mejor jugador número 6 de la NBA.  

fotovia:deportv

20 mil personas colmaron el AT&T de San Antonio para asistir al retiro de la camiseta número 20 de los Spurs. Con la presencia y el reconocimiento de sus amigos y compañeros. “¿Dónde están los argentinos?” preguntó el presentador. Y el estadio estalló: “Ole, olé, olé Manu, Manu!!” Al unísono. Porque es quizás el único ídolo argentino unánime. No hay nadie que no sea hincha de Manu. "Corazón y talento", como lo definió su amigo el Chapu Nocioni.

fotovia:Twitter

Y así entró al estadio. Acompañado por su familia. Sus hijos llevaban puesta la camiseta de San Antonio. Un símbolo de su legado. Emanuel Ginóbili demostró que podía ser alguien en la vida. El mejor basquetbolista latino de todos los tiempos. El mejor ejemplo para las próximas generaciones. Adentro y afuera de una cancha. #GraciasManu.

 

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