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Hay gente que no tiene idea que existe Trump. Y es feliz.

POR Andrés “Pirin” Maino

Nicolás soñaba con ser un gran publicista. Hasta que conoció el hang, un instrumento de percusión inventado en Suiza. Cambió su nombre por el de Boxi Trixi y su vida para siempre. 

Hace más de una década toca en calles, plazas y estaciones de subte de Europa y América. Escuchalo y descubrí la magia de un instrumento que nació como experimento científico.

 
Boxi Trixi es un artista callejero que reparte su vida entre Granada y Buenos Aires. Conocé la historia de este joven al que un instrumento con forma de ovni lo transportó por infinidad de universos y le hizo encontrar la paz mental.
 
 
En la entrevista Boxi Trixi nos cuenta: “Conocí el hang hace 12 años en la Catedral de Barcelona. Pensaba que era un truco, que era algo electrónico con algún parlante escondido algo así, y en cuanto me di cuenta que era de verdad tuve la suerte de probar uno y fue amor a primera vista. Nos cuenta que estudió publicidad en la UADE, terminó la carrera pero nunca ejerció. Había estudiado porque le interesaba el tema de la comunicación y cuando terminó la carrera decidió viajar un poco, en el viaje conoció el hang y a partir de ahí dejó de lado la publicidad y se dedicó a recorrer Europa y a tocar en la calle.
 
 
Empecé a viajar por España, Alemania, Holanda, Inglaterra, casi toda Europa y el norte de África. Vivo en Granada y es un lugar mágico, hay un refrán que dice “no hay pena más grande que ser ciego en Granada”. En la Alhambra conocí a un hombre mayor, un australiano y charlando me dijo: “hay gente que busca el dinero, hay gente que busca fama, lo que sea. Pero yo me di cuenta que hay que buscar paz en la mente.” Y eso es algo que siempre tengo presente. Fue una gran lección para mí.”

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