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INTERVIEW

“Descubro que Dios existe en la medida que lo hagamos real”.

POR Redacción

Gonzalo Vidal creó Prójimo, la primera agencia de publicidad del mundo en una Villa y ya no puede dar marcha atrás. Porque ayudar a pensar a los que menos tienen, es para siempre.

En esta nueva entrega de la entrevista sin preguntas, se contesta muchas cosas. Pero esta vez, desde una cárcel de máxima seguridad.

  • Wilche Gómez Adrián, es un amigo que conocí en una villa del Gran Buenos Aires. Le dicen Kity. Cayó preso hace unos meses, un tipo que ha hecho varias, tiene treinta y siete años y pasó casi la mitad de su vida privado de la libertad. 17 años para ser precisos, incluídos estos 5 meses que lleva detenido.

  • Ha recibido balazos, cuchillazos y facazos de todo tipo en su cuerpo. La cicatriz más grande le atraviesa el ombligo y llega casi hasta la garganta. Esa cicatriz se la provocó él mismo, armó una tumbera en su última detención, se apuntó a la panza y sin más, se disparó un tiro. Esa herida, la más grande, que casi lo mata, se la hizo para llamar la atención del juez. Kity era inocente, nadie lo escuchaba y, con ese tiro, logró su objetivo. Lo liberaron hace 2 años.

  • Ahora volvió a caer preso, en marzo. Lo acusan de cinco robos, le armaron una causa -eso me dice- algo de razón tiene porque no existen pruebas pero, sin embargo, sigue preso. Sin condena, preso en buzones (así le dicen a las celdas de 2×2), sólo sale una hora por día al patio. El me jura y perjura que es inocente. Elegí creerle. Además ya no se trata de lo que hizo, sino de que no lo haga más.

  • Todos los días el Kity me llama de la cárcel. La inconfundible voz de una mujer grabada me dice “éste es un llamado proveniente de un penal estatal“. Su mujer tiene que lidiar con dos chicos chiquitos, sus amigos de la esquina no tienen los medios ni pueden acercarse al penal. Está solo, soy su única línea con el mundo. No es un rol que me adjudico, me lo hace saber a cada rato, me lo dice, sin vergüenza, directo: “sos la única persona que se ocupa de mí, sos el único amigo que tengo, te quiero mucho amigo”. No me puedo borrar. La puta que te parió Kity. Me venís a tocar ahí, en los valores de la amistad, los que siempre pregoné. Y ahora? ahora no me puedo disfrazar de nada, es el momento de ser verdadero, de ponerle el cuero al pico, me cuesta, no es fácil ser tu amigo, no es por vos, es por lo que vivís, por las cosas que te pasan. Pero acá estoy.

  • Suena el teléfono de nuevo: “éste es un llamado proveniente de un penal estatal “. Y yo recién llegado al festival de Cannes. Llorando, me dice que se va a suicidar, que quiere que vaya a buscar su cuerpo y lo entierre, que me encargue de sus hijos de 1 y 3 años. “Gracias por todo amigo te quiero mucho”. Cortó la comunicación y también sus venas. Sentado mirando el Mediterráneo, la costa no me resulta tan azul. Lloro, no puedo quedarme con este dolor adentro. No me escondo, nadie me mira. Todos están muy preocupados por estar en el shortlist. Fue difícil dormir. Al otro día, un compañero de celda me escribe diciendo que lo están curando, que le dieron una plancha, (pastillas para dormir). Sí, me escribe desde un celular en la cárcel.

  • Otra vez nos mensajeamos con Kity. Le digo que le pida a Dios que lo ayude, me dice que Dios nunca estuvo, ni en la cárcel, ni en su vida. Mi endeble fe entra en crisis, no le escribo nada más, me siento solo y angustiado. Se me cae Dios en un minuto. Al rato llega el mensaje salvador, me dice que Dios existe, que a él lo ayudó cuando tenía 10 años, a esa edad estuvo al borde la muerte y que él sólo veía a una señora que lo ayudaba. Nadie más la veía, pero el sabe que era la virgen. Me vuelve el alma al cuerpo. Dios existe! me lo dijo el Kity. Invento de él o realidad, volví a creer, así de débil es mi fe. Me tomo 10 cervezas en la esquina de La Croisette en Cannes, festejo como si hubiese ganado 20 leones. Apenas vuelvo de viaje, lo primero que hago es ir a visitarlo. El domingo salimos con Caro, mi mujer, con Sandra la mujer de él y con sus dos hijos, para el penal de máxima seguridad de Florencio Varela. Nos hacen esperar en la puerta, hay una cola de unas veinte personas, todas tienen alrededor de 6 bolsas con comida, ropa y revistas. Muchas mamás, muchas mujeres, hace frío, esperamos 1 hora para poder entrar. Adentro del penal, nos desnudan nos requisan. Esperamos una hora más. Recién a las 10 de la mañana, 5 horas después de haber salido de casa, entramos a verlo. Fue espectacular ver a Kity abrazarse con sus hijos. Entramos en la zona de visita del penal de máxima seguridad donde están los presos más pesados, todos con asesinatos y asaltos a mano armada. Apenas entramos al lugar de 5mts x 10mts, dos presos se empezaron a pelear. Duró dos segundos. “Por suerte no sacaron las facas” dice Sandra. “El otro día uno apuñaló a ese de ahí”, un pibe de unos 20 años, que después me contaría que mató a un par de giles.

  • No hay más de 10 mesas. Todas pegadas en este pequeño espacio donde estamos todos juntos. Suena la cumbia “Bailando con la mano en el pimpollo“muy fuerte. Me dicen que es para que no se escuchen las conversaciones de las mesas. Hay un horno, una heladera y un jefe de presos, que es un preso. El maneja la visita. Muy amable, me pide las pizzas que llevamos, nos hace de mozo, de cocinero. Decido ayudarlo. Me cuenta que está por salir, después de 15 años: “voy a robar más tranquilo, la voy a hacer mejor”. Y yo que le estaba por decir que ojalá haya aprendido. Kity juega con sus hijos, Caro y Sandra conversan entre ellas y yo me pongo a dar vueltas por las mesas. “Hola, como andás?” Le digo a un pibe de 19 años que renguea. Me dice que le clavaron unos facazos para que se vaya del pabellón. Como se negó, le dieron sin asco. Él está contento porque se la bancó: “si te vas una vez, te tenés que ir todas”. Ismael se llama, él mató a un par de giles, tiene 25 años de condena. Está el papá, me cuenta que él tambien estuvo preso, que su hijo siguió el ejemplo: “Ahora me doy cuenta que Jesús existe y que Él, soy yo“ No me animo a contradecirlo. Atrás mío sus dos hermanos me saludan: “mi hermano tiene una boleta encima (una muerte) y yo dos robos, caí con él”, cuenta Abel de 22 años. Tienen 20 años de condena. Los invito a pedir perdón a las víctimas, eso puede curar muchas heridas, eso los puede ayudar a mejorar. ”Ni loco” me contesta uno. El otro admite que puede ser. “Gracias por las palabras don”. Decido dejar de meterme por un rato, me aburro de mi rol de pastor evangélico.

  • Filósofo de barrio, pero filósofo al fin, Kity me alerta que no hay que hablar tanto con los presos, que no le pase cabida a ninguno. A dos metros nuestro hay una puerta. Los presos entran y salen con sus mujeres y una frazada propia en la mano. Es el lugar de la visita higiénica, así le dicen en la cárcel al amor. Kity y Sandra entran, nos quedamos con Caro haciéndole el aguante, cuidando a los chicos. Caro agarra a Maxi y no llora. Franco de 1 año a mi cargo, no para de llorar. Trato de callarlo, no quiero interrumpir el momento de sus papás. Increíble momento. Nos miramos con Caro, rodeados de 10 presos, con dos bebés en brazos, mucho frío, la cumbia al mango, nos reímos, no hay palabras, es un momento de mucho amor. Un amor a la vida que no puedo explicar, el famoso sentimiento inexplicable. Apenas salen, le agradezco al Kity esta gran oportunidad. Me mira sin entender. Termina la visita, nos damos un abrazo. Él se emociona, nosotros también. Me abrazo con los presos que conocí, con sus mamás, con sus hermanos, No tengo miedo, los veo como personas débiles, encerrados porque no saben vivir. Me da mucha pena.

  • Insistente, Kity sigue con los llamados. Me cuenta que entrena todos los días, que trata de no pelearse, que reza, que escucha radio, que es inocente. Me ofrezco a solucionar problemas fuera del penal, y llega el pedido de ir a cobrar una deuda. La Negri le debe plata del alquiler de su casa, salgo para la Villa, llego a la casa, afuera el chongo de la Negri me invita a pasar, me recibe la figura de san la muerte, un santuario al pie de la cama donde ella me estaba esperando. Me aclara que está empastillada. Me sale bien la intermediación, eso sí, tuve que escuchar su vida durante 1 hora. Nos ponemos de acuerdo. Los 28 de cada mes (fecha caprichosa, no?) ella va a pagar. Lo miro de reojo al santo, por las dudas le digo a Dios que me cubra la espalda y salgo orgulloso de haber cerrado el mejor negocio de mi vida. A los pocos días a Kity lo trasladaron al penal de Campana, sin nada, sin colchón, ni abrigo, ni nada, con lo puesto. Salimos con Sandra a llevarle algo de comida y ropa. A mí no me dejan entrar, a ella sí. A la tarde me llama Sandra, me cuenta que 5 presos lo esperaron con facas para matarlo. Venganzas, odios pasados. Llora, paro el auto, apago el motor, y apago por un momento mi cabeza, me duele pensar. Acomodo mi lugar en el mundo, no soy el salvador de nadie, sólo puedo escuchar y muy poco más. Otro llamado del penal: “Hola Kity” me dice que está mejor, hablamos de Dios, de la vida, me pide que no lo abandone, le pido que rece.

  • “Reza por mí”, le digo emulando a Francisco. “Reza para que yo no abandone”. Me di cuenta que es una buena estrategia, porque si yo no abandono es porque él reza. Cuando me llame desahuciado le voy a recordar que son sus rezos los que nos mantienen a mí y a Caro al lado de él. Cuando me quedo sin palabras de aliento, le recuerdo esto: “gracias a vos, a que rezás, nos tenés a los dos”. Descubro que Dios existe en la medida que lo hagamos real. Me pongo contento, entonces Dios existe por segunda vez, la primera fue cuando Kity me contó que la virgen lo salvó, ahora porque lo decidí yo y me pongo más contento cuando descubro que él, desde el peor lugar del mundo, me lo hace descubrir. Kity es mi camino. Ojalá yo pueda ser un instrumento para él, hoy y cuando salga. Hay días que pienso que estoy haciendo cualquier cosa, pero si lo pensás bien, esto es ser amigo de alguien. Pienso en Prójimo, mi querido proyecto. Pienso en llevarlo a la cárcel. En transformar esta realidad con ideas, con creatividad. Crear marcas, productos. Tal vez sea el próximo paso. Mientras estoy terminando de escribir este relato, me avisan que liberaron a Patón, otro amigo de Villa La Cava que purgó una condena de 18 años. Soy padrino de su hija, pero esa es otra historia.

  • Este es un llamado proveniente de un penal estatal”. Hola Kity. Hola amigo me dice, y me pide: “me mandás un pollo a la parrilla?”. Claro que sí amigo.

    Gonzalo Vidal Meyrelles.

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