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INTERVIEW

“Somos tan buenos como la última idea que sacamos. Eso es lo que me fascina de la publicidad”.

POR Editorial

Jaime Rosado, el VP Director Creativo Regional de JWT Latam, escribe con el corazón en la mano un relato que abarca los sueños cumplidos y los que están por venir. Llevó a Puerto Rico, su país natal, a la cúspide de los premios internacionales, a la vez que pasó por duras pruebas que le puso la vida. Bienvenidos a una nueva edición de la entrevista sin preguntas: 

  • Wow, qué jodido está el mundo. Mientras escribo estoy viendo la tele en un cuarto de hotel en Dubai y CNN Internacional me bombardea con demasiada negatividad. Acabo de dar una charla estableciendo, precisamente, que las marcas que les está yendo bien económicamente son aquellas que también están haciendo un bien por la sociedad. A los medios les cuesta mucho seguir este patrón. Dicen que la bondad no vende. Hablando de lo malo nos hacen sus esclavos y nos mantienen en vilo, pendientes, sintonizados a la próxima tragedia. Ya hasta les ponen nombres a los eventos noticiosos asemejándolos de esta forma a las películas. Es bizarro. Hay que hacerles frente. Tenemos que utilizar nuestro talento y ponerlo al servicio de un cambio. Un cambio hacia lo positivo. No nos queda de otra.

  • Haber nacido en un país tan pequeño tiene grandes ventajas. Aprendes a valorar más lo esencial y a tener una relación muy estrecha con todo lo que te rodea. De la misma manera tiene grandes desventajas. Te cuesta mucho trabajo reconocer que hay todo un mundo allá afuera. Si Puerto Rico quiere de verdad salir de este estancamiento económico y social en el que se encuentra, tiene que abandonar el insularismo extremo que llevamos en nuestro ADN y que obviamente seguimos pasando de generación en generación. Claro está, tiene que hacerlo sin a la misma vez olvidarse de las cosas lindas que nos regala el criarnos en un lugar tan chico. Grande es el reto, lo sé. El maestroAntonio S. Pedreira nos lo dijo en el 1934 y 80 años más tarde todavía seguimos sufriendo de este mal.

  • A mis hijos quiero regalarles la ciudadanía mundial. Que sepan que hay algo mucho más grande, interesante y hermoso esperándolos más allá de nuestra Isla. Que no se amilanen ante los retos que ese mundo ofrece y que se den cuenta que, a pesar de las diferencias culturales que tenemos los seres humanos, todos somos absolutamente iguales. Nos separan mares y fronteras, pero nos une el alma.

  • Todo lo poco que he logrado se lo debo a haberme enamorado de lo que hago. No todos podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos apasiona. Si así fuera se eliminarían muchos de nuestros problemas. Tiene que ser muy triste levantarte en la mañana odiando el lugar donde pasarás por lo menos ocho horas de tu día. Amo lo que hago y cada día quiero aprender nuevas formas de cómo hacerlo todavía más entretenido y distinto.

  • Sucede que el amor que le tengo a mi trabajo me llegó a través de otra pasión. Llegué al mundo publicitario buscando ayuda para lograr un antiguo sueño. Yo quería ser “rock star” y de hecho cantaba con mi banda. Desde los 12 años me enamoré de la música de los Beatles y eso marcó toda mi adolescencia y juventud. Llegué a grabar algunos discos pero nunca pasaba nada. Años más tarde me di cuenta de lo mucho que influye el factor suerte en el mundo de la música. Ya lo dice la canción “Piano Man”: “Man, what are you doing here”. Hay tanta gente cantando en bares con un talento increíble y que no han podido triunfar. Así fue entonces que yo me acerqué a la publicidad para ver si en ese ambiente contactaba a alguien que escuchara mi música y me ayudara. No pasó nada y pasó mucho. Me fascinó tener que crear todos los días y estar alrededor de gente que quería hacer lo mismo. Tanto fue el enamoramiento que la música pasó a otro plano en mi vida. Ahora canto cuando estoy reunido con mis íntimos amigos. El otro día, celebrando el cumpleaños de uno de mis hijos, canté y alguien que no me conoce bien me dijo: “no sabía que cantabas”. Yo le contesté con una canción que dice: “cualquiera canta, con sólo usar la garganta y echar el alma a volar”.

  • Oro. Eso le dije a mi esposa aquella madrugada de un día de junio del 2012. Me acababan de levantar con un mensaje de texto diciéndome que “La canción más popular” había ganado Oro en Cannes. Resulta curioso cómo el premio más grande que he tenido en mi carrera me llega precisamente a través de una canción. Ese año no iba a ir a Cannes. Recién nos embarcábamos en la agencia en un viaje político manejando la publicidad de la candidatura a la gobernación del que es hoy Gobernador de Puerto Rico. Las campañas políticas son muy duras y requieren tu presencia casi las 24 horas. Un poco más tarde de que me llegara ese texto me llegó un mail de Fernando Vega Olmos que decía: “¿Me puedes enviar tu número de teléfono?” Se lo envié y al cabo de unos minutos escucho la voz de Fernando diciendo, “no sólo ganaste dos oros sino que te llevaste el Grand Prix!”. Jamás podré olvidar ese momento. Sentí una alegría inmensa por toda la agencia pero también por Fernando. Desde que vió ese trabajo en una reunión mundial se convirtió en su más ferviente defensor. La realidad es que a Latinoamérica y mucho más a Centro América y el Caribe le cuesta mucho probar cuán grande son las cosas que hace, sólo porque se hacen en español y en mercados más pequeños. Todavía existe el prejuicio publicitario a las ideas de los mercados hispanoparlantes. Fernando fue un campeón con esta idea, nunca paró de explicarle a periodistas y a publicistas del mundo entero que lo que habíamos hecho era como haber convencido a los Rolling Stones de re escribir “Satisfaction”.

  • Nora es mi esposa. Y esa mañana en que nos enteramos del premio tuvimos que planificar de inmediato cómo llegar a Cannes. No teníamos pasajes ni dónde quedarnos. Armamos un viaje en cuestión de horas y terminamos viajando por separado luego de encontrar quién se hiciera cargo de los chicos. Ella llegó directo a Cannes y yo tuve que llegar vía Marsella, rentar un coche y encontrarme con ella. Estábamos muy felices. Que muchas cosas he vivido junto a Nora, que mucho he crecido espiritualmente y que mucho hemos los dos amado estar juntos en las buenas y en las malas. Los que se dedican a la publicidad entenderán porqué siempre digo que Nora es mi dupla.

  • Fuimos por tres oros y un Grand Prix y regresamos con siete metales incluyendo otro oro y un plata para el Banco Popular y un plata para Gatorade, otro cliente de la agencia. El banco marcó mi carrera publicitaria y ha logrado provocar en mí el interés de comunicar cuán importante pueden ser las marcas en el desarrollo de las sociedades. Hay que convertir a las marcas en agentes de cambio social. El dinero y la bondad no son incompatibles. Se puede anunciar un producto para provocar su venta y a la misma vez promover una mejor calidad de vida para los que lo consumen. “Veamos las marcas a través de los ojos del amor”, este es uno de mis nuevos retos con mis clientes. No se trata de sólo patrocinar mensajes de bien público, eso no está mal. pero no pueden quedarse ahí. Se trata de ver cómo insertamos el amor y la bondad dentro del ADN de un producto o servicio.

  • Ingenuo sería pensar que después de que logras algo así en Cannes ya no tienes que hacer nada más en tu carrera. Siempre hay mucho más que lograr, siempre hay algo nuevo que descubrir. En mi caso los premios son una palmadita en la espalda pero no me los creo. No puedo permitir que me definan. A fin de cuentas soy el mismo muchacho que se crió en un barrio de clase media en un pueblo de Puerto Rico. Me falta tanto por aprender y todos los días salgo en búsqueda de una persona o de un evento que me enseñe algo nuevo. Si un día no encuentro eso me desespero.

  • Rosado. El apellido que me regaló mi padre. Un gran tipo. El que me enseñó el amor por el trabajo duro y que curiosamente todavía creo que no sabe por qué le dedico tantas horas a mi trabajo. ¿Tanto tiempo toma llegar a tener una idea? Todos en la familia se hacen la misma pregunta y creo que sucede con los familiares de todos los publicistas. Toma mucho tiempo y, nos guste o no, la realidad es que somos tan buenos como la última idea que sacamos. Así es la publicidad y eso precisamente es lo que me fascina de mi carrera.

  • Endlessrace.com. En este sitio puedes ver a una persona que llegó a mi vida 19 años atrás y que está corriendo, desde que nació, una carrera mucho más complicada que la mía. El 20 de febrero de 1995 mi esposa me dijo, preocupada, que no sentía moverse al bebé. Llamamos a un amigo doctor y unas horas más tarde nuestro primer hijo, Sebastián, estaba llegando al mundo. Se había enredado en su cordón umbilical y esto había provocado falta de oxígeno por lo cual había sufrido un pequeño derrame cerebral. Todo esto no lo supimos ese día sino meses más tarde cuando el desarrollo motor de Sebastián no sucedía como debía. A raíz de esto Seba tiene Perlesía Cerebral, una condición que, aunque no es degenerativa, no le permite caminar y mover sus brazos como la mayoría de nosotros lo hacemos. Usa silla de ruedas y aunque su vida está llena de retos difíciles el amor que Seba tiene por todo lo que le rodea es admirable. Por años había estado pensando en una idea que permitiera mostrarle al mundo la condición con la que vive mi hijo y hace poco surgió algo que provocó que hiciéramos un gran proyecto juntos, del cual me siento sumamente orgulloso, no por mí sino por el. Te invito a que lo veas. Te juro que te inspirará. Una vez lo veas, compártelo y ayúdanos a que la carrera de Seba no se detenga.

    Abrazo grande!
    Jaime Rosado.

 

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