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INTERVIEW

“Dios nos dió una boca y dos orejas. Úsalas en esa proporción”.

POR Redacción

Luis Miguel Messianu es el Creative Chairman y CEO de Alma DDB. Pero antes que nada, es un pionero de la publicidad hispana en los EEUU. A tal punto, que podría decirse que fue de los primeros en ver el negocio donde no estaba. En su intensa carrera, ganó numerosos premios, fundó el Círculo Creativo Hispano y fue su primer Presidente. Descendiente de padres rumanos, nacido y criado en la ciudad de México donde empezó su carrera hace más de 25 años, hoy se anima a esta nueva entrevista sin preguntas

  • Why? Soy un gran admirador de Simon Sinek. El tiene un approach muy sencillo pero muy profundo. Le llama “El Golden Circle” y se conforma de tres aros. El de afuera es “El What”, el del centro “El How” y el de más adentro “El Why”. Sinek dice que las marcas y los líderes siempre deben enfocarse y comenzar con “El Why” (el por qué). Impulsa tanto a la gente de mercadotecnia como a las marcas a hacernos la pregunta: “ Why?” ¿Conoces tu por qué? “El “por qué” entendido como el propósito, la causa, o la convicción que te inspira a hacer lo que haces! Aún antes de conocer a fondo las tesis de Sinek, tuve la fortuna –casi intuitivamente – de encontrar mi propio “Why?” Desde que llegué a trabajar al mercado hispano en los Estados Unidos éste ha sido el de ayudar a elevar la imagen de los hispanos en este país. Y lo he intentado tanto en los lugares de trabajo, como en las aulas escolares y sobre todo a través de las diferentes pantallas.
    Esta misión ha sido lo que me impulsa a levantarme con ilusión para ir a trabajar todos los días y la que a veces también me quita el sueño alguna que otra noche. Considero que hemos avanzado mucho los últimos veinte años. Hemos contribuido a destruir algunos de los clichés que Hollywood ayudó a construir, pero aún falta mucho camino por recorrer. Necesitamos consolidar nuestra identidad como latinos en Estados Unidos, reflejando una realidad que es ciertamente distinta al resto de los países de la región. Estamos influyendo el “Mainstream” de este país. Necesitamos trabajar juntos y en combinación con los diversos medios de comunicación para seguir proyectando la imagen que realmente nos corresponde y, sobre todo, dignifique nuestra presencia y contribución, que es valiosa y multifacética.

  • Hispano. Curiosamente en eso me convertí al cruzar la frontera. Viví los primeros 28 años de mi vida sin saber qué era eso. Fui rumano por descendencia, orgullosamente mexicano por nacimiento y crianza, luego califiqué como latino, me etiquetaron como “hispano” y eventualmente también me convertí en americano. Y a mucha honra. A este, mi país adoptivo, le debo mucho. Muchísimo. Aquí finalmente entendí aquello del “American Dream” aunque mi propia concepción es que es el futuro de nuestros hijos como hispanos viviendo acá ese verdadero “American Dream”. Hay quien piensa que es simplemente una etiqueta, una denominación para efectos del censo, o un calificativo de orden político. Y ya que entramos en el tema, que me perdone Mister Trump, pero si no fuera por los “hispanos” este gran país no sería lo que hoy es. Sin el voto hispano el que se encontrará con una “Gran Muralla” es usted, aunque se ponga “naranja” del coraje. Una cosa es segura: ¡no cuente con mi voto!

  • Amor. El sentimiento más valioso, y a la vez más esquivo. El tesoro  más preciado. Amo profundamente la vida. Amo cada día. Amo inmensamente mi oficio. Amo mi “Alma” y a todos y cada uno que día a día se entregan con pasión para hacerla germinar y seguir creciendo. Amo con locura a mi hijo Alex y a mi hija Joelle. Me llenan de orgullo y vivo a través de ellos – y de sus pequeños y grandes triunfos – una eterna juventud. Amo a mi mejor amiga, mi pareja, mi amante, a mi esposa Liz. Me tardé en encontrarla a pesar de que por años ya tenía ganada mi confianza, como mi consejera y abogada. Los dos antes cometimos errores de juicio y de vida, pero aprendimos, y por eso ahora valoramos aún más lo que tenemos. Me considero muy afortunado de tener “el hogar” que juntos hemos construido. Ansío siempre regresar y estar a su lado, disfrutar su cariño y su compañía, y ese calor que tanto me reconforta. Nada se compara con volver a casa para ver a Liz, después del grato recibimiento de mis tres perros que me hacen brincar de gusto y “mover la cola” tanto como ellos: Flash Gordon, Salma y Valentina.

  • “Todo empieza con una metáfora”. Una frase maravillosa que le escuché en una conferencia a Ray Bradbury (autor de “Fahrenheit 451”, “The Martian Chronicles”, “The Halloween Tree”, entre otras grandes obras). Me ha servido tanto en la vida personal como en la publicidad. Hay tanta verdad y más profundidad de la que imaginé en este concepto. Ahí se los dejo. Mientras más lo apliquen más sentido y utilidad le encontrarán. Como redactor por convicción encuentro estética y ritmo en las palabras. Cuando las combinamos gráficamente y con armonía, descubrimos un valor simbólico que enriquece nuestro vocabulario, embellece nuestro ambiente y enaltece nuestra mente.

  • Silencio. De niño mi padre me decía: “DIos nos dIo una boca y dos orejas. Usalas en esa proporción”. Creo que hay que saber escuchar y no caer en la tentación de hablar. Sobre todo, de interrumpir cuando alguien más está hablando. Y vaya que hay muchos a los que les gusta escucharse a sí mismos. Valoro mucho el silencio. El silencio nos dice muchas cosas, y es más, hay quien dijo una vez: “Eres dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras”.

  • Optimista. ¡Soy un eterno optimista! De hecho creo firmemente que los que nos dedicamos a la creatividad indefectiblemente estamos en el negocio del optimismo. Estamos en el negocio de los sueños… de las aspiraciones. Para mí, creatividad es sinónimo de optimismo. Y hoy más que nunca es nuestra responsabilidad difundirlo y hacerlo “viral”. George Bernard Shaw alguna vez dijo: “Tanto los optimistas como los pesimistas contribuyen a la sociedad. El optimista inventa el avión, el pesimista el paracaídas ”. Démonos alas para volar lo más alto posible. Y de las caídas aprendamos, que son las mejores consejeras.

  • No. Qué palabra tan difícil, sobre todo para nosotros los mexicanos. ¡Qué belleza de idiosincracia!  A todo le decimos que Sí, aunque en el fondo quisiéramos negarnos. Y mientras más “machos” más difícil decir que no ; ) Pero la realidad es que tarde o temprano terminamos pagando las consecuencias. El “No” es un “acquired taste” que cómo carajos nos cuesta trabajo, sobre todo a un Sagitario y Gallo en el horóscopo chino, como yo. “Tan positivo el muchacho” pero que tan alto el precio. A base de golpes he aprendido a decirlo y en voz alta, a “push back” y a no dejarme. En el camino, me ha costado amistades, sociedades, y hasta el matrimonio. Pero el “No” te libera. Te hace más fuerte y sobre todo más íntegro. Hay que llenarnos la boca del “No” cuando sea la respuesta adecuada. Pero que no les quede duda, a mi origen y orgullo mexicano siempre le daré el Sí (incluyendo a uno que otro buen tequilita entre paisanos).

  • Filosofía. Anclados en la firme creencia de que las marcas – al igual que las personas – tienen Alma , buscamos esa fibra intangible que toca la vida de los consumidores creando ideas relevantes y originales, a través de plataformas de comunicación que ayudan a resolver problemas de negocio,  y que vinculan a las marcas con sus consumidores, generando relaciones duraderas dignas de “Almas Gemelas”. Ese es el mantra de nuestra agencia que a partir de 2007 cuando la relanzamos se llama “Alma”. La verdadera razón detrás del nombre es que buscaba una palabra que empezara con la letra “A” ya que el concepto de “SEO” (Search Engine Optimization) comenzaba ya a cambiar los sistemas de búsqueda y quería asegurarme que cuando un cliente prospecto buscara “US Hispanic Advertising Agency” nuestro nombre fuera uno de los primeros en aparecer. Claro, que a medida que esto se fue sofisticando “Google Optimization” también permitió que aún con la letra “Z” pudieras subir en las búsquedas. De cualquier manera siempre he sido fan de las palabras que empiezan y terminan con la misma letra, en este caso la “A” y por si fuera poco en medio quedan mis iniciales “LM” (de Luis Miguel). Ojalá esto le sirva de consuelo a aquellos amigos y colegas que me cuestionaron cuando decidí quitar mi apellido del nombre de la compañía en pos de una filosofía y un concepto. Creo que el tiempo me ha dado la razón ya que en ese entonces éramos 65 personas y ahora somos más de 150, y hemos mejorado significativamente en todos los aspectos. ¡No cabe duda que en la vida es bueno reinventarse de vez en cuando!

  • Ideota. No, no me refiero necesariamente a una gran idea. Esas son efímeras y muchas veces nos traicionan a través del filtro de nuestra absurda vanidad y maldito ego. Muchas veces nos engañamos a nosotros mismos y pensamos que son mucho más grandes de lo que en realidad son. Por eso es bueno dejarlas madurar, compartirlas “al desnudo”, exponerlas, por más frágiles que sean…y sobre todo ser generosos con la autocrítica y la crítica de los demás. Es como llevar a nuestros hijos a dar una vuelta al parque y esperar que nos lluevan los elogios y piropos. Todos pensamos que tenemos los vástagos (e ideas) más hermosos del mundo. Es ahí donde nuestro ciego enamoramiento pasa por un “reality check”, al igual que en los desdichados festivales, donde aprendemos a medirnos con la misma vara que las grandes ideas de verdad. No caigamos en nuestra propia trampa. Trabajemos apasionadamente por y para las ideas. No para los premios. Entreguémonos a las marcas de nuestros clientes y a los resultados que generamos para su beneficio. Ganemos premios con trabajos verdaderos, no con artificios para jurados. Busquemos “ideotas” que idiotas son aquellos que piensan que trabajan para su propio beneficio y lo único que hacen es jodernos a los demás.

  • Ricardo. Mi primer amigo. Mi mejor amigo. Mi hermano. Una de las experiencias más amargas por las que he pasado en la vida fue la pérdida de mi hermano menor hace casi tres años. Un tumor en el cerebro y sobre todo la quimioterapia lo destruyeron en tan sólo cuatro meses. Su partida me ha dejado un enorme vacío, a pesar de que hace muchos años no vivíamos en la misma ciudad. El sólo saber que siempre estaba ahí para intercambiar ideas, para apoyarnos, para compartir alegrías y tristezas, pero sobre todo para reirnos de todo, me llenaba de una manera muy singular. Los recuerdos no me los arrebata nadie. Su ausencia la suple su constante presencia, pero qué falta me hace. La valiosa herencia que me dejó, más allá de su increíble sentido del humor, de su nobleza, de su alegría de vivir… es que hay que sacarle provecho a cada momento y que no podemos dar por sentado que la vida estará ahí para que “nos dejemos vivir”. ¡Hay que ir a su encuentro! Hay que buscar lo bueno que tiene y no dejar las cosas para mañana. Estamos acá prestados y no tenemos “fecha de caducidad”. Mantengámonos frescos, inquietos, curiosos, inconformes y sobre todo muy despiertos. Felices sueños hermano del alma. Algún día nos daremos una vez ese abrazo fraternal y nos seguiremos “cagando de la risa” de esas cosas que con tan sólo una mirada nos parecían lo más curioso y absurdo del mundo. Salúdame por favor a Pa’ y a Ma’!

  • Educación. Mis padres me inculcaron la importancia de la educación. En casa, los recuerdo leyendo e intentando ser siempre mejores. No tenían otra opción como inmigrantes en un nuevo país. Huyeron del comunismo en Rumania y tuvieron que empezar de nuevo, no una, sino dos veces. Lo hicieron con convicción, con un sentido de orgullo, y con el objetivo de ofrecernos, como sus hijos, una vida mejor. Siempre insistieron en que el mejor legado no sería material sino el regalo de los buenos principios y la educación. De hecho, a mi padre le hubiese gustado especialmente que yo, como el primogénito, fuese sido médico o abogado. No estaba particularmente entusiasmado con mí búsqueda de la publicidad como “camino” de vida. Fue sólo cuando entré a la universidad para estudiar Ciencias de la Comunicación Social, que fue un tanto más tolerante. Con el tiempo y la madurez, ahora puedo entender su preocupación. Como huérfano que había perdido a su padre y a su hermano mayor durante la guerra, y después habiendo tenido la responsabilidad de criarse a sí mismo y cuidar de su madre, fue bastante notable que tocando el violín y el saxofón en una orquesta, mi padre fuera capaz de obtener no uno, sino tres grados: Administración de Empresas, Economía y Derecho! Me gustaría que estuviera vivo para que viera que la publicidad no sólo me ha concedido una gran carrera, sino también una vida muy emocionante! Estoy muy agradecido con esta increíble profesión que me ha permitido continuamente crecer como persona, entrar en contacto con personas increíbles y empresas dignas de admiración; me ha dado la posibilidad de ver el mundo, y recientemente me ha dado la increíble oportunidad de iniciar una maestría en el Berlín School of Creative Leadership, que me permitirá continuar aprendiendo como ser aún mejor como líder creativo. Estoy seguro de que tanto él como mi madre deben estar mirando desde allá arriba y sonriendo con orgullo. ¡Lo que soy se lo debo a ellos! Espero seguir siendo un buen ejemplo y dejar un buen legado para los que me rodean. Estoy muy agradecido con mi equipo, con mis clientes, mis colegas, mis profesores y también mis compañeros de estudios. He aprendido de todos y cada uno de ellos! Más que nada, me dan una nueva motivación para seguir aprendiendo…para seguir siempre tratando de ser mejor…siempre hay algo nuevo que aprender!

    Luis Miguel Messianu.

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