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INTERVIEW

“¿Por qué te vistes siempre de negro? Porque si me muero de manera inesperada, ya estoy listo para el funeral”.

POR Editorial

Mike Alfonseca creó Kraneo, su agencia, para reducir la cantidad de ideas que quedaban en los cajones sin presentar a los clientes por miedo. Y logró transformarse en un referente desde Rep. Dominicana.En otra entrevista sin preguntas, habla el fundador del Circulo Creativo, conductor de Radio y DT de Futsal 

  • Wilmari. El nombre le daba vergüenza. Otro maldito nombre compuesto. No entendía porqué le habían puesto así. Los nombres compuestos en el barrio de güachupita eran para las mujeres. Como Ancris, la hija de Angel y Cristina, o Yorkairis la nieta de doña yorka e abuela Iris, o incluso Margariquilla, la hija de Margarita y Enriquillo. Los tígueres del barrio tenían nombres de varones. Como Renzo, en honor al gitano de la telenovela, Renzo el gitano, o michael en honor a Jordan. Pero no, a él no, había que ponerle Wilmari, el hijo de Wilkins y María. Cosa muy rara porque el verdadero nombre de su papá era Martín pero desde que comenzó desrizarse el afro para hacerce el wet look que puso de moda Wilkins, el cantante, se le pegó el nombre. En los hombros siempre tenía unos pequeños charcos que se creaban con el goteo constante de su cabello. Estos charcos que terminarían, no sólo manchando toda su ropa, sino convirtiéndose en una pila bautizmal, ya que por eso sería bautizado con ese apodo de por vida. No importa el nombre de la cédula, llegó un momento donde nadie lo conocía como Martín, para todos era Wilkins. De hecho una noche mientras le hacía el amor a la novia de turno está le dijo “sí, así, así, martín, dame duro” la primera reacción de wilkins fue violenta. Pensaba que su novia lo traicionaba, decía el nombre de otro, pensaba en otro en el momento más íntimo. Sólo después de amoratearla terriblemente con puñetazos y correasos pudo darse cuenta de su error. La marca de tristeza y sangre que dejó ese suceso haría que con el tiempo el nombre de Martín desapareciera. Se dice que incluso su madre, comenzó a llamarle Wilkins muy a su pesar. En el fondo sabía que había perdido un hijo y había ganado un esclavo del wet look.

  • Haitiano, maldito haitiano, gritó luego de que Jean le clavara el tercer gol con túnel incluido y Widmaes lo dejara atropellado en el piso por dos bicicletas, segundos antes de desparramar al portero y picarla al segundo palo en cancha de 5. Jean es un delirio de jugador, fino, letal, calmado, seguro y con una técnica digna de un jugador de 5’ 6″ a pesar de sus 6’ 2″. Widmaes una combinación muy rara. Un caballero. Podría ser londinense. A veces pareciera que juega con un smoking puesto. Con una claridad alemana, pero con el instinto letal de la pantera más negra. Habían hecho destrozos en la cancha con una gallardía exquisita. Todavía brillosos salían por la puerta cuando los detuvo un típico hijo de papi y mami. El jovencito rubio, seguro hijo de españoles, vestía los últimos CR7 con una camiseta original del Madrid. Algo que Widmaes sólo tendría si lo firmaba el mismísimo Florentino Pérez. El jovencito lo detuvo y le dijo “Me das un autógrafo?”. Ahí se detuvo el tiempo. Fui testigo de un momento histórico. Pensé, diga perejil. Bang. Un haitiano muerto. Bang, bang. Otro. Trujillo mató 60 mil haitianos con la “dominicanización” de la frontera. Este jovencito, con su gesto, se paraba en la tumba del tirano. Se bajaba el zipper. Sacaba su miembro sin prejuicios. Y meaba. Meaba la tumba de ese hijo de puta que nos mató y nos torturó tanto. Ya con el autógrafo de Widmaer dedicado, procedió a pedir una foto. Temblé. Una foto que no olvidaré jamás. Ahí, en esa cancha de fútbol 5, este país era justo. El odio no lo era. La meritocracia inequívoca de la redonda. En Dominicana, tal vez sólo en el fútbol, los haitianos son élite.

  • Arsenal FC, el de Londres, el del Emirates que era Highbury y que comenzó como Woolwich Arsenal. Soy fan. Gooner como le dicen allá. No, no soy inglés. Tampoco tengo un padre o abuelo inglés con quien iba a los partidos en mi infancia londinense. Es raro, porque soy dominicano y los dominicanos no somos futboleros, y cuando lo somos, es por algún papá español que como ya dije no es mi caso. La culpa la tiene Dennis Bergkamp. Lo ví haciendo cosas de una belleza tal que borraban los límites entre el deporte y el performance artístico. Una expresión perfecta de la creatividad en su estado más puro. El gol contra Newcastle. El famoso gol contra Newcastle que los perseguirá siempre. Así entré al Arsenal. No de la mano, sino del pie de Dennis. Describir ese gol sería una torpeza de mi parte. Para hacerle algo de justicia tendría que ser la reencarnación de Pablo Picasso para pintarlo, Neruda para contarlo, sólo así podría asomarme a reproducirlo con la belleza real con la que Dennis reposó esa pelota en la red. Me resultó imposible no saber dónde jugaba, ¿en qué equipo?, ¿bajo qué técnico?, ¿con qué compañeros?. Ahí también descubrí a tití henry, arsene wenger, su filosofía y claro está, los invencibles. El único equipo en la historia de la premier que termina una temporada invicto. Una racha de 49 partidos sin perder y en esa liga. Lloré con tití en el 1-0 al Leeds por la FA Cup cuando volvió en el 2013, he vivido pocos momentos como ese. Luego leí que fue el gol que hizo como fan, que los 227 anteriores no los había sentido igual. Lo entendí, cuando lo ví, sentí eso. Todavía no he ido al estadio, llegará su momento y estoy seguro que a pesar de mi latitud caribeña me sentiré como en casa.

  • Taco bell. 9:32 pm. un día de enero del 2001. Esa noche la habichuela de los nachos supreme había estado tan rancia como de costumbre y la salsa picante suave no había sido suave. Dos lágrimas y una enorme molestia lo comprobaban. Cape había pedido un burrito, creo que seven layers, me resultaba difícil no pensar en el photoshop cada vez que ordenaba ese burrito, esa cosa de los layers que terminó siendo una manera perfecta de explicar los planos de concreción de la materia, como el plano etérico  del que hablan los teósofos y metafísicos. No recuerdo bien de qué cosas hablamos pero de seguro paseábamos por su obsesión con david bowie, su insatisfacción con la profesión y mi sordera a sus quejas. Eramos socios en kráneo en ese momento, pero nos habíamos hecho muy amigos, como hermanos practicamente, durante la universidad. Después de acabarme el té frio le digo: Cape, creo que puedo matar. Sonríe incrédulo y me dice “Cómo así, mike, no relajes”. Sí, respondo, siento dentro de mí la convicción real de que podría quitarle la vida a una persona. Me siento completamente capaz de, por ejemplo, estrangular a alguien. Mike, pero cómo así? en serio? Sí, el 10 de enero del 2001 nació miguel angel, mi primer hijo, pensé en lo que yo sería capaz en caso de que alguien le haga el peor daño y sentí el convencimiento real de ser capaz de un mal que nunca antes imaginé. Es una contradicción profunda, su nacimiento me hizo capaz de matar. Nacer morir en una relación directa que nunca anticipé. Trece años después, cuando miguel angel cumplió catorce le hice el cuento de ese día en taco bell, curiosamente se lo hice mientras el se comía un doble decker y yo terminaba unos nachos supreme, la habichuela esa noche seguía igual de rancia que siempre y aunque el picante suave no era suave, los ojos llorosos fueron por el abrazo tan sentido que me dió.

  • Salsa roja, doble queso y masa fina. Pizzarelli, un día hace como 15 años. Si yo me suicidara me tiraría de un edificio le dije. Aunque después quede como la pizza doble queso que se le cae al muchacho del delivery en la acera, con pedazos de harina y salsa roja por todas partes. Me seduce terriblemente esa cosa de la caída libre. Esa metáfora de volar, por segundos, pero volar. Probablemente idealizo esa caída libre. Nunca me he tirado en paracaídas aunque siempre disfruto los trampolines altos. Eso de que sea un salto y ya. Algo simple, posible, de súbito, sin marcha atrás. Y tu? cómo lo harías? Yo no. Yo creo que me daría un tiro en la cien, o en la boca, como en las películas de mafiosos, tal vez frente a una pared muy blanca. Lo prepararías? Dejarías una carta? No. Yo no. Es un acto egoísta que para mí no tiene que redimirse. Es un acto de un desamor profundo. No me importa los que queden. Por eso decido hacerlo. No tengo porqué dar explicaciones. Yo no sé qué haría. Quiero mucho a mucha gente y me daría pena que se culpen. Eso es inevitable. La gente siempre se va a culpar. ¿porqué lo hizo? ¿cómo lo pude haber impedido? ¿y si yo hubiera hecho? ¿o dejado de hacer? Es mi culpa. Me aburrí. Quieres seguir en esto del suicidio? No, juego con la idea como un ejercicio puramente intelectual pero es una pendejada. Pidamos brownies para el postre. Dormía. 7 a.m. Tocan mi puerta. Boris se mató, me dijo franz. Se tiró de la azotea del edificio donde vivía. Lo ví en el ataud. Era como mi hermano. Habían pasado años de aquella conversación inofensiva en Pizzarelli. El otro día me topé con una foto de él, reventado en el suelo. Recordé la pizza que cae en la acera.

  • Ojos azules, te los voy a arrancar. los quiero para mí. Qué lindos! a quién salió? A su bisabuela, abuela Mafalda, sí, como el personaje de Quino, pero italiana, de Nápoles. Su mamá no es rubia. No, el blanco es él. Ella lo hizo ahí. Mejoró la raza. Bárbaro!!! Mejoró la raza? en el 2015 y tú hablas de mejorar la raza? Déjate de vainas que en este país todo el mundo tiene el negro detrás de la oreja y esos niños le salieron blancos. Sí, pero el papá quería una trigueñita. Le encanta ese colorcito aceituna. Bueno, se jodió. El parece italiano o alemán. Te digo, esa niña con esos ojos azules está hecha. Ya tiene una profesión. Acuérdate que este es el país donde todo lo mejor es de fuera. Yo he oído dizque “eso lo hicieron rubios con ojos azules”.  Acuérdate que cuando tu dices “hecho aquí” la mayoría de las cosas pierden valor, hay que hacer creer que es de fuera, de alguna manera, la que sea, no importa. Es un complejo de mucho tiempo atrás. Como el cabello que es bueno o malo. Bueno si es lacio, malo si es crespo. Moño malo, moño bueno. Que es como si se dijera tienes algún negro detrás de la oreja, o no. El tipo de cabello es un status. Un país con una cultura capilar ridícula. “Moño malo” le grita una niña a otra en un colegio, la ridiculiza, la ofende, la hace sentir mal, como dicen ahora le hace bullying. Y las vemos llorando, tristes, dolidas, no por lo que está dentro de la cabeza, sino por lo que está afuera.

  • Negro. Porqué te vistes de negro siempre? Es una promesa? No. Lo que pasa es que si se va la luz, puedo ir a oscuras al closet, coger cualquier ropa y salir combinado. Una de las posibles respuestas ante la pregunta recurrente. Porque si se muere algún ser querido de súbito, puedo ir al funeral sin cambiarme. Porque la muerte más dolorosa que podía imaginar era la de mi papá y quería prepararme emocionalmente para cuando ocurriera, vestirme de acuerdo para la ocasión era una manera de recordármelo constantemente. Sí, estoy de acuerdo, es un poco macabro. Porque el negro es misterio, lo desconocido y como yo mismo no me conozco bien, me identifico con eso. Porque el negro es el color de saturno y aunque no sepa de astrología tengo un respeto especial por el tiempo, o cronos. Me marcó esa imagen de Cronos que se come a sus hijos y la simbología de que “el tiempo lo devora todo” como la explicaba mi papá. Porque en los colores pigmentos el negro los contiene a todos y me encanta esa idea de contenerlos a todos y no parecerse a ninguno. Porque en los colores luz es la ausencia de color, eso me hace pensar en la idea de la luz negra y me gusta la contradicción que eso presupone. Porque según los metafísicos es el inmanifiesto, la idea de un plano que somos incapaces de percibir, pero que está ahí. No porque sea el mal o lo malo. No me identifico con eso. Aunque todos tenemos nuestro yang o ying, no me acuerdo cual es el negro. Nada que ver con el negro como oscuridad malvada o satánica. Porque incluso si me muero yo de manera inesperada, ya estoy listo para el funeral. Porque Bono se viste de negro. Porque Jim Morrison se vestía de negro. Porque es un país tropical. Porque los creativos se visten de negro. Porque el negro nunca pasa de moda. Porque se ensucia menos. Porque diariamente uno pierde de 4 a 5 minutos combinando colores, pon tu que eso lo hagamos 2 veces al día, para no decir 3, serían 10 minutos diarios, por 5 días a la semana para no incluir los sábados y domingos, sabiendo que los sábados por la noche se pierde más de 5 minutos y los domingos tal vez no tanto, estaríamos hablando de 50 minutos al mes, o sea 600 minutos al año o lo que es lo mismo 10 horas, que durante 20 años estaríamos hablando de 240 horas para un total de 10 días dedicados a combinar la ropa, me parece demasiado tiempo para dedicarlo a eso. Claro, que el que se viste de negro totalmente, reduce ese tiempo entre negro o bayo, que es el color del negro desteñido por un mal uso de la lavadora. Pero la elección entre negro y bayo siempre exigirá menos tiempo que el drama de los colores, la tipificación de la piel y demás frivolidades que no por ser frívolas son menos importantes. Ah, es bueno añadir que en algún momento alguien me dijo que el negro me quedaba bien y le creí, o preferí creerle para resolver el tema de la ropa.

  • F, se leía en su pecho. Parece que fue con un butterfly knife de esos que usaban los pandilleros en la Colors de Hopper. Había sido hecha con cuidado y tiempo. Era un A con serifs, lo cual denotaba una mano diestra para el tallado en la piel. Era una variante de Bodoni muy antigua. Inequívocamente el criminal era un artista. No sólo por lo bien que estaba desollada la piel, sino por la elección de esa tipografía. Cualquiera pensaría que había un mensaje oculto en esa elección tan minuciosa y para nada casual, de esa familia tipográfica, algo que tal vez estaba a flor de piel y no lo notábamos, en esta piel como lienzo. Cuál sería el motivo? Cuál el mensaje? Lo había? Nunca lo entendería. Como tantas cosas. Porque esa herida era más. Eran tantas cosas que no se explican. Porque esa letra no era la primera del abecedario. Pudo haber sido una Z, pero no, era la F. La F en una Bodoni muy antigua.  ¿Tendría algo que ver con Fantasmal? ¿Con Fornicar? ¿Con alguna extraña Fantasía? ¿Fetiche? Quién sabe. Queremos explicarlo todo. Tiene que haber un porqué, nos decimos. No lo puedo entender, escuchamos. Hay algo que no sé. Algo me ocultan. Hay algo que no me dicen. Falacia. No. No. No. No puede ser. Me rebelo. Estamos en la era de la información. Alguien tiene que saber. Alguien. Tenemos que llevar las cosas hasta el Final. Queremos descifrar. Tal vez toca, aceptar sin saber. Tal vez eso nos lleva a la F última. La que calma. La del Fin.

  • Iranyakashipu, fue una figura de mi infancia, un asura que luego de una penitencia increíble pidió la inmortalidad. Mis cuentos de cuna usualmente venían de muchos lados, eran fragmentos del Mahabarata, el Baghavad Gita o el Vishnu Purana, también los 12 trabajos de Hércules o cualquier mito griego. Mi papá los contaba como nadie. Mis hermanos y yo delirábamos. Recuerdo ese de Iranyakashipu, el de el asura que por venganza hizo penitencia suficiente para solicitar la inmortalidad. Negada por Brahma, pidió entonces que no pudiera morir ni dentro, ni fuera. Que no lo matara un animal, ni un hombre. Que no pudiera morir, ni en la tierra, ni en el aire. Ni por un arma, ni por las manos. Ni en el día, ni en la noche. Mi papá la contaba y la veíamos. Parecía que habíamos estado ahí en una vida pasada. A veces se podía oler la sangre en las narraciones de las batallas, ya sea en Kurukshetra, Troya o los Cárpatos. Como la que caía del pecho de Iraniakashipu cuando Vishnu, en medio del pórtico, que no era dentro, ni fuera. Convertido en Narashima, que no era hombre ni animal, porque era mitad hombre mitad león. En su regazo, que no era en la tierra ni en el aire. En el atardecer, que no era el día ni la noche. Con su garra, que no era arma ni mano. Le abría el pecho de un golpe y lo destripaba hasta morir. Luego vendría la explicación del cuento, con su connotación exotérica cuando niño y esotérica cuando adulto.

  • República Dominicana. Es mi país. Nací aquí. Sí, las playas paradisíacas, las de broshure retocadas con photoshop, que aquí no hay que retocar tanto. Como todo buen isleño, voy, pero no todos los fines de semana. No idealizo la playa con el “dejo todo y pongo un restaurant en la playa” como dicen. La verdad, es que tengo una relación rara con mi país, más parecida a la de Facebook de it’s complicated. Me entristece profundamente todo lo que no funciona. Pero tengo esta idea de tratar de que las cosas cambien. Sí, lo sé, naive y también optimista, pero no puedo evitarlo. Es lo que vi en mis padres. Este país con todos sus problemas hace que tanta gente vuelva, o se quede, o no se vaya. Pareciera que hay una cosa humana muy potente. Una cercanía. La misma que puede ser intrusiva y molestar a veces. Otra cosa es que dominicana tiene una cosa virginal muy seductora. En tantas áreas, hay tanto por crear, por hacer. Todo el que quiera hacer algo, que venga. No será fácil, pero le buscamos la vuelta. Mis padres nacieron aquí, pero no son el dominicano típico. Yo tampoco lo soy. “No pareces dominicano” me dicen fuera. “Pareces de fuera” me dicen aquí. Imagínate, este es el país del baseball, y, aunque soy escogidista, lo que me apasiona es el fútbol. Ligeramente fuera de sync a veces, como verás. Este país te reta mucho. Sobre todo si quieres contribuir de alguna manera. Se recomienda ser cabeza dura, persistente y medio sordo. El ruido constante de lo que no se puede es muy alto. El qué dirán está muy cerca. Y el miedo al ridículo es enorme. Pero sin embargo está ese encanto, esa magia de la cercanía. De la calidez. De el sentido de utilidad que te da contribuir, mejorar algo, desarrollar, liderar un proceso de cambio. Creo en la gente, creo en el talento de los que tengo alrededor y en el talento del dominicano. Preferiría más herramientas para que desarrolle su potencial. Pero lo que más me seduce es nuestro optimismo. Esa certeza de que siempre, no importa lo que pase, vamos a estar mejor.

  • Estridente, el grammy en la tele. Uma lo baila. Su silueta interrumpe, por momentos, las luces azules del escenario que invaden la habitación. Sus risos cadencian. Sam smith afeminado y sensible canta desde el corazón. Mary, mi mujer, la acompaña. La luz del celular ilumina sus labios carnosos y sus dientes tan blancos. Su corta vista se adorna con lentes de pasta. Bailan ambas de un lado para otro, con pausas y gestos, con las manos, el cabello y el corazón. Luego ryan seacrest con su voz tan clara y tan gringa le da paso a gwen steffany, ídola de mi ava, que la imitaba desde los 4. La música invade la casa corta. Miguel angel mata a diestra y siniestra. Liquida sin piedad. Explota y destruye como un juego, por momentos sale, agarra un pedazo de pizza y vuelve a sus destrozos y muertes. Ninguna explosión, ni la más sonora, altera el sueño de mi ava, que duerme bajo el arrullo del eco de los tequierotequierotequierotequiero que le digo al oído, mientras le acaricio el cabello que reposa en la almohada.

    Mike Alfonseca.

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