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NOTRE DAME

Una sobreviviente con un nuevo desafío.

POR Jorge Passo
El Independiente

Durante 1871, cuando los revolucionarios se supieron derrotados ocuparon su tiempo en quemar todos los edificios públicos que encontraban a su paso, especialmente las iglesias.

Pero Notre Dame se salvó, en parte, del enojo popular, solo se quemaron algunos bancos. Un siglo antes ya había conseguido sobrevivir a la Revolución Francesa.

La Catedral, patrimonio de la humanidad desde 1991 es el templo más visitado de Europa,  recibe al año cerca de 13 millones de personas provenientes de todo el mundo.

Fue testigo silencioso de acontecimientos históricos, allí coronaron a Enrique VI de Inglaterra, también a Napoleón y un dato poco conocido es que en 1909 fue beatificada Juana de Arco.

Se celebraron los funerales de Estado de presidentes como De Gaulle, Pompidou o Miterrand y de las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2015. Fue el lugar escogido para celebrar una misa con motivo de la liberación de París, el 26 de agosto de 1944, tal vez el momento más importante de la historia contemporánea de Francia.

Fue Víctor Hugo quien marcaría definitivamente a la catedral cuando escribiera la historia de amor de Quasimodo y Esmeralda, una perfecta reconstrucción del París del SigloXV.

                                                                                                                                                                                      Fotovía:Viaje Jet

Quien visitó alguna vez Notre Dame seguramente se distrajo, a pesar de todo lo que hay para mirar, con unas extrañas figuras de aire fantástico, las gárgolas y las quimeras que forman parte de la historia de la Catedral y fundamentalmente, del espíritu del lugar.

Las gárgolas tenían, en primer lugar, una utilidad práctica. El agua de lluvia que corría sobre los tejados de Notre debía evacuarse sin que resbalara por los muros, que podrían degradarse.

 

 

Al lanzar el agua de lluvia al vacío, las gárgolas protegen la catedral y evitan que el exceso agua cause daños a la piedra. No son solo figuras de aspecto espeluznante, quienes construyeron la catedral les pensaron una función.

Pero su aspecto sorprendente y la mística que las rodea no han sido indiferente a los artistas, que ven en ellas criaturas fabulosas y las incluyen en sus relatos. Víctor Hugo, en su novela Nuestra Señora de París, concede a las gárgolas un papel importante en la trama. Por su visible fealdad, pero también por su función salvadora, son el contrapunto del jorobado Quasimodo.

 

Fotovía: El Independiente

Esta sobreviviente sufrió un nuevo percance, quizás el más duro, pero nada podrá hacerla desaparecer, la mantienen en pie sus años de fe. Seguirá siendo por los siglos de los siglos el ícono más importante de Francia.

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