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ORIGIN

“El consumidor no es idiota. El consumidor es tu mujer”.

POR Redacción

David Mackenzie Ogilvy nació en West Horsley, Inglaterra, el 23 de junio de 1911.

Como su padre era un hombre de bajos recursos, sin una beca no hubiera asistido a la Universidad de Oxford Fettes. Igualmente sus estudios no tuvieron éxito, así que partió a París en 1931, donde se convirtió en aprendiz de cocinero en el Hotel Majestic.

Foto vía: primerbrief.com

Ahí aprendió la disciplina, la gestión y cuándo es el momento de seguir adelante: “Si me hubiera quedado en el Majestic, me hubiese enfrentado a años de salarios de esclavo, de presión diabólica y cansancio perpetuo.”

Fue así que volvió a Inglaterra para vender cocinas AGA, de puerta en puerta. Vendió estufas a monjas, borrachos y todo ser humano que se le cruzara. En 1935, escribió una guía para los vendedores AGA que 30 años después fue rescatado por la revista Fortune, quien lo definió como “probablemente el mejor manual de ventas jamás escrito”.

En 1938, David Ogilvy emigró a los Estados Unidos, donde fue a trabajar para George GallupResearch Institute en Nueva Jersey. Ogilvy cita a Gallup como una de las principales influencias en su pensamiento, haciendo hincapié en los métodos de investigación meticulosa que lo ayudaron a comprender mejor la realidad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó con el Servicio de Inteligencia de la Embajada británica en Washington. Allí escribió el análisis y la formulación de recomendaciones en materia de diplomacia y seguridad.

Después de la guerra, compró una granja en el condado de Lancaster, Pennsylvania, y vivió entre los Amish. El ambiente de “serenidad, abundancia y alegría” los mantuvo a él y a su esposa en Pennsylvania durante varios años, pero finalmente admitió sus limitaciones como granjero y se mudó a Nueva York.

En esa ciudad, en 1948, fundó la agencia de publicidad Hewitt, Ogilvy, Benson & Mather (que con el tiempo se convirtió en Ogilvy & Mather Worldwide), con el respaldo financiero de la agencia londinense Mather y Crowther.

Hasta ese momento, nunca había escrito un anuncio en su vida.

Apenas 14 años después, en 1962, la revista Time lo nombró “el mago más solicitado” de la industria publicitaria de la época. Y lo cierto es que si Ogilvy hubiera desarrollado su carrera en el siglo XXI también tendría muchísimo éxito entre los anunciantes.

En 1966, Ogilvy & Mather se transformó en una de las primeras empresas de publicidad en salir a la Bolsa. Pero repentinamente, en 1973, su fundador decidió retirarse y se trasladó a Touffou, su finca en Francia.

Aunque ya no estaba tan involucrado en el día a día de las operaciones de la agencia, se mantuvo en contacto permanente. De hecho, su correspondencia aumentó tanto el volumen de correo manejado en la cercana ciudad de Bonnes, que la oficina de correos fue reclasificada en una categoría superior y tuvieron que subirle el salario al jefe de correos.

Ogilvy salió de su retiro en 1980 y se alistó como presidente de Ogilvy & Mather India. Incluso pasó un año en calidad de presidente interino de la oficina alemana de la agencia. Visitó sucursales de la empresa en todo el mundo, y siguió representando a Ogilvy & Mather en las reuniones de los clientes.

Una muestra de ésto, es la foto que ilustra esta nota en donde se lo ve, en 1971, en una estancia de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires “junto a la paisanada”, como le le gustaba llamar a esta foto a su autor, Edgardo Filloy.

En ese viaje, David Ogilvy le confesó al prestigioso periodista argentino Alberto Borrini, que “Mi abuelo luchó en la guerra de la Triple Alianzay mi padre nació en Argentina, en la provincia de Entre Ríos. Así que tengo una relación muy sentimental con este país”.

Cuando, en 1989, el Grupo Ogilvy fue comprado por WPP de manera hostil, llegó a decir de Martin Sorrell que “en ese momento me hubiera gustado matarlo, pero no era legal. Aunque luego trabajé codo a codo con él y puedo decir que me hubiera gustado conocerlo 40 años atrás. Me gusta enormemente ahora”.

David Ogilvy murió el 21 de julio de 1999 en su casa en Touffou, Francia.

En una industria que es bien conocida por su cinismo y crueldad, él era todo lo contrario. De hecho, su mayor y más importante reflexión fue la que los consumidores eran inteligentes y que no debían ser tratados como idiotas. Ogilvy era educado, profundamente culto y muy ingenioso. Le costaba trabajo abrir la boca y que de ella no salieran agudezas.

Sin dudas es, junto a Bill Bernbach, una leyenda de la Publicidad y sus lecciones siguen siendo relevantes hoy en día, como cuando abrió las puertas de su agencia Ogilvy&Mather en 1948.

Si Bill fue John Lennon, David fue Mick Jagger.

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