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Alex Bogusky fue un ícono de la industria publicitaria mundial, renunció y se reinventó. Todo en una misma vida.

POR Editorial

Alex Bogusky nació el 31 de julio de 1963 en Miami, Florida. Asistió a la escuela primaria de North Miami y se graduó en el North Miami Senior High School en 1981.

Su padre Bill Bogusky y su tío Albert Bogusky, crearon un estudio de diseño con sede en Miami, llamado “The Brothers Bogusky”. Su madre Dixie, fue directora de arte para varias revistas hasta que finalmente se unió al negocio de la familia.

Cuando era adolescente, Alex se dedicó a las carreras de bicicletas y el motocross, entonces un día le dijo a su padre que quería ser un artista gráfico como él y fue a la escuela de arte en Atlanta. Después de un semestre, regresó a Miami y se unió al estudio Bogusky, donde pronto llamó la atención de Chuck Porter, el principal cliente de su padre en aquel momento.

En 1989, cuando tenía 26 años, fue invitado a unirse a la agencia de Porter. Fue el empleado número 16, en apenas cinco años se convirtió en el Director Creativo y en 1997 le agregó su apellido como socio. Mientras Crispin Porter era pequeña y desconocida para Madison Avenue (Sam Crispin se retiró en 1991), tanto Porter como Bogusky eran ambiciosos.

La primera gran oportunidad de la agencia llegó a finales de 1990 cuando Alex y su equipo crean“Truth” una simple pero brillante campaña contra el tabaquismo dirigida a los adolescentes, financiada por la liquidación de las compañías de cigarrillos con el gobierno de EE.UU.

Esta campaña ganó grandes premios de la industria, que trajeron todo tipo de clientes y empleados a la sucursal de Miami. También trajo a Miles Nadal, que en el 2001 pagó cerca de U$D 20 millones en efectivo y acciones por una participación del 49% de la empresa.

Pero la primera cuenta que puso a CP + B en el mapa de las grandes agencias fue Mini Cooper de BMW. Bogusky aprovechó para ubicar al MIni en medios alternativos no vistos hasta ese momento por los estadounidenses: en los asientos de estadios deportivos, en los grandes shoppings, produjo un falso documental acerca de cómo detectar una falsificación Mini, entre otras innovaciones.

Poco tiempo después CP + B ganó la cuenta de Burger King, la segunda mayor cadena de hamburguesas de Estados Unidos, que había estado tratando con poco éxito de revivir la marca. Luego de unos populares virales en internet, Bogusky convenció a los ejecutivos de la cadena de transformar al “King” en un personaje enmascarado, espeluznante, silencioso, en programas de TV y en un videojuego que se vendiera al público, entre otras acciones y logró lo que quería: que el personaje fuera imposible de olvidar.

En una jugada audaz, Alex renuncia al manejo de la cuenta de Minicooper y toma la de Volkswagen, persuadiendo a la automotriz de publicar anuncios que mostraran accidentes realistas en los que nadie resultaba herido. El lema era más audaz aún: “Es seguro que pasa.”

Bogusky manejaba con total tranquilidad la oficina de Coconut Grove que estaba a sólo unos minutos del mar, en skate o bicicleta. Era carismático e intenso, con el talento suficiente para hacer de su estilo poco convencional algo políticamente aceptable. Sus opiniones eran órdenes, a tal punto que un letrero en la puerta de su oficina decía: “Si buscas a alguien que te haga feliz, ve a un terapeuta. Si quieres a alguien que te ayude a hacer mejores anuncios, pasa”.

Fueron tiempos de mucha vorágine. La agencia superó los 1.000 empleados y ganó un premio tras otro. Bogusky se convirtió en un icono de la industria publicitaria mundial.

En 2006, decidió junto a Ana, su esposa, a quien había conocido en la agencia, que querían criar a sus dos hijos en Boulder, Colorado. A tal punto estaba convencido, que amenazó con renunciar si no le permitían abrir una oficina allí. Fue así que tomó cerca de 50 miembros del departamento creativo y se los llevó a Boulder. En poco tiempo, unas 550 personas se habían trasladado a las nuevas oficinas.

El 30 de junio del 2010, Alex fue a dar un paseo en bicicleta en las colinas de las afueras de la ciudad y de regreso a su casa-taller que había renovado y apodado FearLess Cottage llamó a Miles Nadal, su jefe en Toronto, y renunció a la empresa que lo había visto crecer y triunfar.

Bogusky, que en aquel momento tenía 46 años, acababa de ser nombrado Director Creativo de ladécada por Adweek y había llevado a Crispin Porter + Bogusky a ser la agencia más creativa del mundo, a tener más de U$D 1 mil millones en facturación y su salario era de cerca de U$D 2 millones anuales.

Junto a su mujer Ana, pasó gran parte de la tarde sentado en el porche de su casa en Boulder reflexionando acerca de lo que acababa de hacer. Si bien Nadal, el máximo responsable de MDC, el grupo que controla la mayoría accionaria de CP + B, se refirió a Bogusky como el Steve Jobs de la industria, en declaraciones a Bloomberg Businessweek dijo muy seguro: “Nuestro futuro nunca ha parecido más brillante y ninguno de ellos depende de Alex”. Luego de ese exabrupto, MDC no daría nunca más una entrevista para discutir cómo sería ese futuro tan brillante sin el creativo más famoso de la publicidad.

A partir de ahí, Bogusky comenzó a moverse lejos del mundo corporativo que le había dado de comer a él y su familia. Se interesó por el cambio climático. Leyó acerca de la industrialización de los alimentos, la politización de la educación, se centró en la soja genéticamente modificada y en el reclamo de sus hijos, si en un futuro vinieran a preguntarle “¿Qué hiciste para tratar de parar esto, papá?”

Desde su base en el FearLess Cottage en Boulder, Bogusky ha ampliado su papel de defensor social. Emitió programas de entrevistas via streaming para discutir lo que él ve como una nueva relación entre las personas, las marcas y la cultura. Esta nueva relación hace hincapié en la transparencia, la sostenibilidad, la democracia y la colaboración entre empresas y consumidores, instando al público a escribir un nuevo proyecto de ley de Derechos del Consumidor para el Siglo 21.

En asociación con su amigo Rob Schuham y su esposa Ana Bogusky, FearLess Cottage sirve como consultora creativa, incubadora de empresas y laboratorio de medios. Anima a los consumidores a ejercer presión sobre las empresas para poner las causas en las que creen en primer lugar, usar sus acciones, talentos y voces para mostrarle a las marcas que tienen que actuar de la misma manera.

La otra marca de Bogusky es COMMON, creada también junto a Rob Schuham y el diseñador John Bielenberg, COMMON es una comunidad creativa para acelerar emprendimientos sociales en los valores comunes de una marca unificada. “COMMON está tratando de promover a esas personas y a esos ideales para que cada chico joven que sale de la universidad, tenga las herramientas para ser un emprendedor social o quiera sumarse a una emprendimiento social“, dice Bogusky.

Bogusky también está usando sus habilidades para apoyar el resurgimiento de la manufactura estadounidense, como inversionista y asesor del movimiento “Made”. Dedicado exclusivamente a la marca de las empresas que producen sus productos dentro de los Estados Unidos, el trabajo de “Made” ha impactado en 17 estados y en el apoyo a 9.400 puestos de trabajo: “Creo que mi generación se equivocó cuando tuvimos la oportunidad de mantener la fabricación aquí. Creo que esta vez vamos a tener más éxito “.

Activista sincero o traidor de aquellos que le dieron de comer, el tiempo dirá si Alex Bogusky es un angel, un demonio o ambas cosas.

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