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Dan Wieden tuvo cientos de llamadas para vender su agencia. Sabes que hizo? Colgó el teléfono y listo.

POR Editorial

Dan Wieden creó muchas de las campañas publicitarias que cambiaron la manera en cómo se viste y piensa la gente, como el legendario “Just do it” para Nike.

Esta es la historia de un ícono de la publicidad y un defensor acérrimo de las agencias independientes 

Dan Wieden, se crió en Portland, Oregon, una ciudad en el noroeste de los Estados Unidos de America. Era un niño tímido que amaba el Teatro, nadaba todos los días y tenía poca o ninguna idea de lo que quería ser cuando fuera grande.

Trabajó para Shell por un tiempo y se graduó con una licenciatura en periodismo de la Universidad de Oregon en 1967. Luego aterrizó en Georgia-Pacific, uno de los mayores productores de papel del mundo. A pesar de que dependía del trabajo para ganarse la vida, odiaba tanto hacerlo ahí que intentó de todas maneras que lo despidieran, como recordó en una conferencia para agencias de publicidad.

En ese momento ya estaba casado con Bonnie, tenían dos hijos, otro en camino y la libertad de saber que podía fracasar, cosa que muy pocos son capaces de permitirse aunque sea una sola vez en su vida. Con esta sensación liberadora, pronto se unió al gigante de la publicidad McCann-Erickson, la agencia que irónicamente manejaba la cuenta de Georgia-Pacific.

Dan era el hijo de F.D “Duque” Wieden, el presidente de la agencia Gerber, con sede en Portland. Un hombre reconocido por su pasión por la publicidad y su desempeño como ejecutivo, por eso le resultaba un territorio familiar.

En 1981, McCann-Erickson cerró su oficina de Portland cuando Georgia-Pacific se trasladó fuera de la ciudad. Para ese entonces, Dan Wieden tenía 36 años, se había convertido en amigo de David Kennedy, que también trabajaba en McCann, y co-fundaron su propia agencia en el Día de los Inocentes del año 1982: Wieden & Kennedy.

Estos dos jóvenes ambiciosos tenían apenas una máquina de escribir prestada, una mesa, un par de sillas y un completo desacuerdo con el status quo de la publicidad. “Nuestro sueño era tener, algún día, una docena de empleados, tal vez dieciocho, para poder hacer lo que más nos gustaba”, contaba un joven Wieden.

Pero fueron más allá. Diríamos que mucho más allá.

Convencieron a Phil Knight, el fundador de Nike, que le diera a su recién nacida agencia una oportunidad. Cuenta la leyenda que en 1977, Gary Mark Gilmore, un preso estadounidense culpable de dos asesinatos, fue condenado a la pena de muerte. Este suceso tuvo una gran repercusión ya que su ejecución fue la primera después de que en 1976 se reinstaurara la pena capital en Estados Unidos. A las 8:07 de la mañana del 17 de enero de 1977, Gilmore, amarrado a una silla y con los ojos vendados, pronunció sus últimas palabras: “Lets do it”.

Cuenta la leyenda también, que Dan Wieden adaptó estas últimas palabras del reo para lograr la ya reconocida frase de Nike. Un sencillo cambió le bastó para que naciera uno de los claims más conocidos del mundo de la publicidad: Just do it.

La campaña puso a esta joven agencia – y sobre todo a Nike – en un imparable camino hacia el éxito. “Es como si un dia te hubieras ido a surfear y la ola a la que te subiste se hiciera cada vez más y más grande”, contó en alguna ocasión el genio de Wieden.

Cuando Nike decidió conquistar Europa, W + K abrió una oficina en Amsterdam con la intención de utilizar el conocimiento local para forjar anuncios que tuvieran un estilo europeo.

La ola seguía creciendo y así fue que abrieron oficinas en Manhattan, Londres, Tokio, Shanghai,Nueva Delhi y Sao Paulo. Una vez le preguntaron cómo se sintió al comenzar a expandirse tan rápidamente. Su respuesta fue tajante: “Scary”.

En estos 30 años, bajo su liderazgo, W + K ha crecido hasta convertirse en una marca global que opera las 24 horas del día, en decenas de idiomas, en proyectos para marcas como Coca-Cola, Chrysler, Delta Airlines, ESPN, Heineken, Honda, Mondelez, Levi’s, Old Spice, Procter & Gamble y, por supuesto, para Nike.

“Filosóficamente no tenemos una fórmula para la creatividad, no estamos entrenados de la forma tradicional para producir anuncios. No nos interesa la publicidad americana, de hecho muchas veces se refirieron a nuestro trabajo no como publicidad sino como comunicación. Por eso el objetivo siempre fue producir una honesta, asombrosa y refrescante comunicación para personas de carne y hueso a las que le hablamos de distintas maneras en cualquier medio. No se trata de una marca o un estilo, es sobre el respeto por las personas a las que nos dirigimos”, dijo en una entrevista hecha por Advertising Age.

Con este principio ha ganado numerosos premios alrededor del planeta y la atención de la prensa mundial.

En una época donde la integridad es poco vista en el negocio de la publicidad, la lucha de Dan Wieden por seguir siendo independiente y proporcionar un lugar donde los soñadores puedan trabajar, permitió crear algunos de los mejores trabajos de nuestro tiempo y un ambiente donde el talento pueda florecer, sin estructuras burocráticas.

Por eso, si bien ha tenido cientos de llamadas para vender su agencia a lo largo de estos años, él siempre siempre hizo lo mismo: contestó amablemente que no y colgó el teléfono.

Todo un ejemplo.

 

 

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