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¿De dónde vendrá la tradición de reunirse con ese familiar al que nunca soportaste?

POR Redacción

¿Qué nos une a todos alrededor de la mesa, si no son nuestras diferencias? Es que las fiestas no serían memorables sin los conflictos entre parientes que se ven una vez al año. Copa en mano, por supuesto.

¿Existirá el Vitel Toné más allá de las Fiestas? ¿Por qué comeremos turrón y nueces aunque hagan 32º de calor? ¿A quién le toca llevar al tio que se quedó dormido, a su casa?

¿De dónde salió la costumbre de juntar a toda la familia? ¿Hasta qué punto tenemos que honrar la tradición? Porque si ni siquiera se sabe a ciencia cierta, qué día nació Jesús ¿Entonces, qué es lo que se festeja?.

Algunos dicen que se trata del día del Sol Invictuses decir, una fiesta que se realizaba cada 25 de diciembre para celebrar la llegada de más horas de luz. Es otras palabras: el día más largo del año. Y que al cristianizarse Roma, el Emperador Constantino el Grande lo dispuso así.

También podemos decir que celebramos el advenimiento de huitzilopochtli, Dios del sol y de la guerra, como lo hacían los Aztecas. Incluso como los germanos ante el nacimiento de Frey, Dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. O bien como los Incas, frente al renacimiento de Inti, el Dios del Sol. De ahí debe venir la frase “cualquier excusa es buena para festejar”. Frente a estas deidades, nos planteamos si en la actualidad será necesario andar corriendo y atropellando a todos en los centros comerciales para comprar regalos y luego mirar el arbolito a ver si nos tocó algo mejor que un par de medias.

Foto vía: pintattoos.com

Foto vía: elfinancierocr.com

Según los expertos, las tradiciones de las fiestas reúnen a las personas y nos permiten sentirnos parte de una familia o comunidad. Los regalos y los alimentos que compartimos, tienen por fin expresar una sensación de gratitud, alegría y abundancia. Pero hoy, nuestra cultura se ha vuelto más comercial y la compra se ha transformado en una industria que no para de crecer. Uno sabe que llegan las fiestas, cuando ve que la gente se desespera comprando y comprando boludeces como si se acabara el mundo.

Foto vía: red92.com

En fin, la fiesta debe seguir con el tío borrachín, con la presentación oficial del novio sucio y con rastas de tu sobrinita que ya creció y ahora está que explota, con esa tía abuela que te hace acordar al Grinch (aquél personaje que odiaba la navidad), con la otra tia abuela, millonaria, que sólo trae dos paquetes de almendras, con el pariente pobre que se desvive y trae de todo, con las primas lesbianas, con el fanático de los fuegos artificiales y la típica pareja que se la pasa peleando (podrían ser tus padres, sin duda). Todos ellos con sus teléfonos celulares encendidos chateando con otras personas que no están presentes y, sospechamos, se encuentran en la misma situación.

Foto vía: gastronomicos38.rssing.com

¿El menú? Está el clásico Vitel Tone que aparece sólo a fin de año junto a la ensalada Waldorf. El pan dulce, las nueces, turrones y frutas secas con 32º de calor a la sombra. De postre? Helado, mantecol o ensalada de frutas. Todo rociado con Champagne, Sidra y hasta una botella de lior de Anís que tenía guardada la abuela en la alacena. Imagen que nos recuerda a aquellas opíparas comilonas romanas, velada que promete ser “La Fiesta Inolvidable” de Peter Seller y termina siendo “La fiesta olvidable” con el tio pedro, borracho, pidiendo a los gritos que alguien lo acerque a su casa porque perdió la billetera.

¡Felicidades a todos y por un año más juntos!

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