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La revolución de los feos sin sexo.

POR Xaviera Sierra
Financial Times

“Involuntary celibates”, en español “involuntariamente célibe”. Es una subcultura compuesta por, en su mayoría, hombres heterosexuales que reclaman nunca haber tenido relaciones sexuales, o muy pocas veces, por culpa de su poco atractivo físico y el constante rechazo que reciben de parte de las mujeres.

 

Fotovía:Bichute

El término fue creado en el año 1997 por una mujer canadiense que buscaba otros jóvenes que también tuviesen dificultades para establecer relaciones amorosas. Es así como fundó el portal “Proyecto de celibato involuntario”. Una página que ella describe como “amigable” y que luego se convirtió en un foro en donde hombres y mujeres compartían ideas sobre la soledad y se preguntaban por qué ellos no podían conocer a nadie. En el año 2000 decide alejarse de la comunidad con la esperanza de que esta continuaría sin ella .

Pero para ese entonces jamás imaginó que este espacio sería el punto de inicio de una oleada de odio y rabia contra las mujeres y que pronto el sector masculino iría ganando peso en la comunidad que se generó. Ahora, existe un mundo en Internet en el que los hombres (Chads) y mujeres jóvenes (Stacys) sexualmente activos, son los responsables de la miseria que viven aquellos que no consiguen tener una cita.

 Fotovía:THE BLOG OF JOELSUF

En el año 2014 Elliot Rodger de 22 años causó la muerte de 6 personas en un tiroteo masivo en la ciudad de Isla Vista, California, luego de esto se suicidó.  Días antes de este hecho, distribuyó un documento de 141 páginas en el que expresaba su profundo desprecio y odio hacia las mujeres, a causa de la frustración que le causaba el no haber besado nunca a una chica y su propia virginidad. A continuación de este suceso, Elliot se convirtió en un héroe de la comunidad. 

En Abril del 2018, Alek Minassian escribió en Facebook “La rebelión incel ha comenzado…¡Saluden todos al caballero supremo Elliot Rodger!” Poco después condujo una camioneta por una calle muy concurrida de Toronto y causó la muerte de 10 personas.

 Este grupo de célibes involuntarios forma parte de un movimiento aún mayor y peligroso que se gesta en la red, se trata del supremacismo masculino una corriente de pensamiento que considera a la mujer genéticamente inferior al hombre y establece que su papel en la sociedad está limitado a la reproducción sexual, como mero objeto dispuesto a servir al disfrute del hombre.

 

Lo que hace que la subcultura incel sea tan peligrosa para los jóvenes que se involucran en ella es que toma la amargura y tristeza que sienten cuando se enfrentan a frustraciones sexuales y románticas y las convierte en una forma de ser. Así que en vez de animarlos a superar sus decepciones y aprender de sus errores, los incel los incitan a alimentarse de su propia amargura y a culpar a los “Chads” y “Stacys”. Y especialmente a las “Stacys” por su falta de amor y sexo.

 Para Judith Taylor, profesora de la universidad de Toronto y especialista en estudio de género, la gente no se une a los incel sólo por el hecho de estar disconformes con su nula vida sexual, sino más bien porque se sienten realmente solos, incomprendidos y socialmente desplazados. Y puede que ahí se encuentre la respuesta a este fenómeno.

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