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TRAICIÓN

Las coreanas transformadas en actrices porno sin querer.

POR Xaviera Sierra
el confidencial

La pornografía en Corea del Sur es delito, pero también un negocio que factura más de 25.000 millones de dólares. Las mujeres son vistas como ciudadanas de segunda y el servicio de internet es el más rápido del mundo, estos factores unidos dieron como resultado un fenómeno llamado “Molka”, el que consiste en la filmación secreta de mujeres en lugares públicos como baños, vestuarios, transporte público y hasta en sus propios hogares, que posteriormente son distribuidos, sin su consentimiento, por la web.

 

Fotovía: La voz

 

Por eso las mujeres surcoreanas han dicho “basta, mi vida no es tu porno” y le han declarado la guerra al llamado “Molka” en una manifestación en donde decenas de miles de mujeres protestaron en las calles de Seúl por la creciente tendencia, que registró  6.470 casos en 2017, un aumento en comparación con 1.353 en 2012. 

El ascenso del molka se dio al mismo tiempo que el aumento de los delitos sexuales y el acoso en Corea del Sur. Según The News Lens, entre 2012 y 2014 el crimen sexual en los trenes aumentó un 84% y aproximadamente la mitad de las denuncias de 2015 involucraban cámaras espías, un incremento notable desde el 3,6% en 2006. La Policía Nacional Coreana estima que el promedio de denuncias de molka llega a 18 por día.

 Fotovía: The Independent

Como consecuencia el Presidente Moon Jae-in, reconoció que el vouyerismo se ha convertido en parte de la vida cotidiana” y que aunque tiene penas de hasta de cinco años de prisión y multas de hasta 26.500 dólares, muy pocas veces la ley ha sido aplicada con toda su fuerza y en la mayoría de los casos los delitos quedan sin castigo.

 

Es por esta razón que el gobierno de Seúl creó una fuerza de 8.000 inspectoras que recorren los más de 20.000 baños públicos en la ciudad para encontrar y quitar las cámaras ocultas de los sanitarios. Una tarea difícil ya que las disfrazan en anteojos, lápices, cigarrillos y relojes, esto sin contar los teléfonos celulares que actualmente tiene una presencia diaria en nuestras vidas. Por lo mismo este “ejército de inspectoras” no es suficiente, es necesario que toda la sociedad coopere, que se genere una mejor educación sexual en los colegios y se les enseñe a los niños y adolescentes que al consumir este tipo de videos son cómplices de un crimen.

 

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