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Si el general San Martín hoy cruzara los Andes, cuáles serían sus sponsors?

POR Daniel Villalobos

La historia que narran los libros de historia de las escuelas que pagaron nuestros padres, dice que José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, Provincia de Corrientes, el 25 de Febrero de 1778.

La otra historia, la que cuentan los que van en contra de la corriente, dice que don José no era hijo de Gregoria Matorras, sino de la guaraní Rosa Guarú y de don Diego de Alvear. Es decir, no sólo era hijo extra matrimonial: además, hijo de una india.

Hoy pertenecería a una tribu llamada “Wachiturros”. Esa generación que gasta el 50% de su salario en Fernet, el 25% en discotecas que explotan al ritmo de la cumbia villera y con el dinero restante compra un smartphone en 78 cuotas para subir sus fotos en las redes sociales abrazado de chicas explosivas, explosivos y automóviles de dudosa procedencia.

Foto vía: upload.wikimedia.org

Foto vía: domtotal.com

La historia también cuenta que en abril de 1784, con seis años, se radicó con su familia en la ciudad de Málaga. Cursó sus estudios completos en la madre patria e ingresó posteriormente al Ejército Español, donde hizo su carrera militar en el Regimiento de Murcia. Combatió en el norte de África, luego contra la dominación napoleónica de España y en 1812, con el grado de Teniente Coronel retornó a Buenos Aires.

Si esto sucediera hoy, tendría el mote de “sudaca”, o en su defecto “argentino”, que es una especie extraña de sudaca porque da órdenes creyendo que es más europeo que el español mismo. Sus batallas serían por comentarios como “Soy hincha del Málaga porque tiene los colores de la camiseta argentina, pero en realidad son unos muertos que festejan un empate con el Barça como si hubieran ganado la Champions League”.

Foto vía: vestuarioescenico.wordpress.com

Las malas lenguas dicen que la única explicación de que un veterano del ejército español volviese al Río de la Plata a sumarse a una revolución anti española y, por lo tanto, a combatir al ejército al cual había pertenecido hasta pocos días antes, surgió luego de su paso por Londres en 1811.

Demasiado eufemismo. En la actualidad nadie dudaría que fue sobornado por los ingleses para frenar el avance del imperio español en America. Sobornado con las 2 únicas cosas que puede sobornar un ser humano a otro: una buena suma de dinero y un pasaje en First Class de British Airways. Su nueva y pujante posición económica, le permitiría mostrar los ambientes de su última residencia y la colección de Ferraris en la revista Caras.

Foto vía: i1.mdzol.com

En 1812 llega a Buenos Aires y conoce a María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana de Escalada, quien se convertiría en su esposa a causa de los intereses políticos y económicos de su padre. Ella tenía 15 años y él 34. Se conocieron en una de las tertulias que organizaban las familias para que las señoritas casaderas encontraran un buen partido.

Traducción actual: “Vieron que no soy el único que anda en cosas turbias? El padre, con tal de hacer un negocio te entrega a la hija con moño y todo. La buena noticia es que es van a faltar muchos años antes de que Remedios venga a pedirme la tarjeta de crédito para ponerse botox o hacerse una cirugía estética”.

Foto vía: a.akamaihd.net

Ya al servicio de la Independencia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo. Más tarde se le encargó la jefatura del Ejército del Norte en reemplazo del General Manuel Belgrano, donde concibió su plan continental, comprendiendo que el triunfo patriota en la Guerra de la Independencia Hispanoamericana, sólo se lograría con la eliminación de todos los núcleos realistas que eran los centros de poder leales a mantener el sistema colonial en America.

Ese sueño, esa lucha emancipadora, encontraría en la actualidad a otros héroes no menos importantes, que lo acompañarían sin dudarlo: los hermanos Fidel y Raúl Castro, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff, Michelle Bachelet y, por supuesto, el custodio de la revolución bolivariana: don Nicolás Maduro. Valientes combatientes de la patria grande, soñadores, incorruptibles…ok, quedamos así.

Foto vía: thecubaneconomy.com

Nombrado gobernador de Cuyo y tras organizar al Ejército de los Andes, cruzó la cordillera, lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego, utilizando una flota organizada y financiada por Chile, atacó al centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima y declaró la Independencia del Perú en 1821. Finalizó su carrera de las armas luego de producida la Entrevista de Guayaquil con Simón Bolivar en 1822, donde le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú.

La incógnita que hubiera tenido hoy día el general sería: “Viajo por Lan, que es mejor línea aérea? O por Aerolíneas Argentinas que está rematando todos los vuelos en 18 cuotas sin interés? Cuando llegue a Santiago les digo que ganaron la Copa America gracias a los árbitros? Y en Lima que hago: voy a Astrid y Gastón o al Central? Lo que sí, que alguien le diga a Nicolás Maduro que no venga a Guayaquil repitiendo que es la reencarnación de Hugo Chávez, quien a su vez creía que era la reencarnación de Simón Bolivar. Prefiero reunirme con Correa, que es populista de la Université Catholique de Louvain”.

Foto vía: efetur.com

Volviendo a la historia, cuentan que justamente en Guayaquil el General conoció a una bella viuda llamada Carmen Mirón y Alayón, con quien tuvo un hijo de nombre Joaquín Miguel de San Martín y Mirón y sus descendientes llevan este apellido hasta hoy.

Es que el San Martín hombre fue mucho menos heroico que el prócer; el San Martín que bebía mucho, besaba y enamoraba a las damas fue una suerte de Don Juan andino, un marido cruel y autoritario y un estratega tan brillante como egoísta que sólo tuvo ojos para la esquiva, olvidadiza e ingrata Patria que lo aplaudió, negó, repudió y volvió a amarlo.

Vieron que Maradona no es tan jodido después de todo?

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